Franco Macri, el padre del Presidente en la mira de la justicia

Franco Macri fue citado a declarar esta semana, pero no acudió, supuestamente por “razones de salud”, según su familia.

El padre de Mauricio Macri llegó a Buenos Aires con 18 años y generó un imperio empresarial. Hoy enfrenta acusaciones por coimas en los Cuadernos K.


“Tardé años en perdonarle que se hubiese ido de las empresas que con tan duro trabajo había fundado”, señaló Franco Macri en una carta publicada en su sitio web dos meses después que Mauricio Macri, su primogénito, asumió como Presidente de Argentina. Es que son varios episodios polémicos que envuelven la vida de este empresario, entre ellos una “enemistad” con Mauricio, secuestros, Donald Trump y acusaciones de coimas.

Francesco Raúl Macri, de 88 años, ha vuelto a la primera plana porque fue uno de los últimos citados para declarar junto a su hijo Gianfranco por presuntas coimas para acceder a contratos, en lo que sería una derivación de la investigación de los Cuadernos K ante el juez Claudio Bonadio. Sin embargo, la familia Macri presentó certificados médicos para excusar la ausencia del patriarca, ya que no tendría las condiciones de salud para declarar en Comodoro Py.

En 2017, el mandatario argentino reconoció que su padre tiene “un proceso de demencia leve”.

“Está viejito”, señalaron fuentes cercanas de la familia al diario argentino La Nación, que sostiene que Franco no ha salido de su casa desde febrero tras ser operado en un hospital en Italia por una fractura de cadera que sufrió en un accidente doméstico.

Eso sí, las presuntas coimas durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner no son el primer escándalo en que el apellido Macri ha estado envuelto. Después del destape de los Panamá Papers, se supo que una de las sociedades offshore había tenido como directores a Franco, Mauricio y Mariano Macri. “Mauricio Macri ha calificado a su padre como “el principal boicoteador” suyo, aunque ya en el marco de la filosofía zen que abrazó le ha perdonado todo, dicen. La relación con su familia le ha traído no pocas complicaciones al Presidente desde la deuda del grupo Macri con el Estado por el Correo, a la citación a la familia presidencial que ha generado más resquemor dentro del gobierno”, señala a La Tercera el analista argentino José Di Mauro.

Un largo camino recorrió Franco Macri, que nació en Roma en una familia de ocho hermanos y que con solo 18 años siguió los pasos de su padre y partió a Buenos Aires, sin siquiera saber español.

La primera empresa de este inmigrante italiano -de más de una treintena que tuvo a su cargo con filiales en Argentina, Uruguay y Brasil- fue de construcción, lo que le abrió las puertas para controlar la Unión Argentina de la Construcción, la Cámara Argentina de la Construcción y la Asociación de Fabricantes de Autos. Esto lo llevó luego a convertirse en uno de los hombres más ricos de Argentina y a su familia en una de las más importantes en el mundo empresarial. El mayor apogeo de la Sociedad Macri (Socma) llegó en los años 90, cuando facturaban US$ 4.000 millones anuales y tenían a su cargo 30.000 trabajadores.

Enemistad y secuestros

Franco se casó dos veces, la primera, con Alicia Blanco Villegas, y años más tarde, con Cristina Greffier. El empresario tiene seis hijos: Mauricio, Alejandra, Gianfranco, Mariano, Florencia y Sandra. Esta última falleció en 2014 después de una grave enfermedad.

La mala relación entre el padre y el primogénito ha sido desde hace años tema de debate en Argentina, especialmente después de que Mauricio Macri optó por una carrera política antes que empresarial. Esto, después que Franco lo “crió” para que siguiera sus pasos.

“La relación de Mauricio Macri con su padre siempre fue complicada. Un relación de competencia entre uno y otro, y hasta decepción de parte de Franco, porque en su momento su hijo decidió desentenderse del mandato familiar de hacerse cargo de la empresa”, recuerda Di Mauro.

Los enfrentamientos entre padre e hijo son asumidos por Franco, que en una carta señaló que su trato con Mauricio acarreó una “relación conflictiva, más por mi culpa (Franco) que por la de él”.

En una de las tantas reuniones de trabajo a las que Franco llevó a Mauricio tuvo lugar en Nueva York en medio de las negociaciones por el proyecto inmobiliario Lincoln West. “Donald Trump pretendía jugar golf conmigo, le expliqué que no tenía en el golf el mismo nivel que él, pero que podía jugar con mi hijo mayor”, escribió Franco en su libro Charla con mis nietos, que se suman a los textos Macri por Macri: autobiografía en 1997 y El futuro es posible: mi experiencia de medio siglo como empresario en la Argentina en 2004. Jugaron 18 hoyos y Mauricio, con 25 años, venció al ahora Presidente de Estados Unidos, que en ese momento tenía 38 años. “Fastidiado con su propio juego, (Trump) rompió los hierros y las maderas uno a uno (de los palos)”.

Franco Macri confirmó su rol de patriarca en dos momentos cruciales de la familia: durante el secuestro de 13 días de Mauricio en 1991 y el de la menor del clan, Florencia, en 2003. Según el libro de Natasha Niebieskikwiat, El secuestro, Franco estuvo a cargo de las negociaciones con los secuestradores en ambas ocasiones. Al no poder involucrar a la policía, el padre estaba dispuesto a “pagar lo que sea” para recuperar a sus hijos lo que le costó US$ 6 millones, en el primer caso, y US$ 755.000, en el segundo.

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