Historias a lo Hollywood en el juicio a “El Chapo”

Alex Cifuentes fue uno de los hombres más cercanos a Joaquín “El Chapo” Guzmán, entre 2007 y 2009.

Un narcotraficante colombiano y mano derecha de Guzmán declaró que éste habría sobornado al expresidente Enrique Peña Nieto con US$ 100 millones en 2012. Y ayer contó otra historia digna de película.

El juicio contra Joaquín “El Chapo” Guzmán sorprende semana a semana. En un episodio digno de una serie de Netflix, el martes el narcotraficante colombiano Alex Cifuentes, que colabora con la fiscalía estadounidense, señaló que en octubre de 2012, tres meses después de la elección de Enrique Peña Nieto, sobornó al ahora expresidente mexicano con nada menos que US$ 100 millones.

Cifuentes, de 50 años, se inició en el narcotráfico siguiendo los pasos de su padre, que procesaba cocaína. A los 10 años ya se encargaba de empacar la droga y en su adolescencia era un admirador de Pablo Escobar. Así, llegó a México en 2002, para gestionar el negocio familiar. Fue ahí cuando conoció a “El Chapo”.

Con el tiempo, Cifuentes se convirtió en la mano derecha del líder del cartel de Sinaloa. Incluso vivieron juntos en Sinaloa, entre 2007 y 2009 y después en las casas de “El Chapo” en las montañas.

El narco colombiano ha dicho que participó en todas las operaciones del cartel: compra y envío de drogas a Estados Unidos, adquisición de armas, búsqueda de propiedades para cultivar coca e incluso ofició como traductor de Guzmán. Eso, hasta que en 2013 fue detenido y tres años más tarde extraditado a EE.UU., donde se “reencontró” con su antiguo jefe.

Durante su comparencia, Cifuentes contó que Peña Nieto le pidió US$ 250 millones a “El Chapo” a cambio de dejarlo en paz, pero que el narco sólo accedió a entregarle US$ 100 millones. A través de Twitter, Francisco Guzmán, exjefe de gabinete de Peña Nieto, dijo que todo lo dicho por Cifuentes es falso y recordó que fue su gobierno el que detuvo y extraditó a Guzmán.

Si bien el testimonio del colombiano podría comprometer más a “El Chapo”, se cree que la defensa lo utilizó como estrategia para convencer al jurado de que Guzmán es víctima de una confabulación entre el gobierno de México, agentes de Estados Unidos e Ismael “El Mayo” Zambada, a quien acusan de ser el verdadero líder del cartel de Sinaloa. Además, la estrategia podría apuntar a que “El Chapo” pueda dar su testimonio por los supuestos sobornos a Peña Nieto y otras autoridades, en calidad de “testigo”.
William Purpura, abogado de “El Chapo”, dijo hace unas semanas a La Tercera que “es obvio que en el gobierno hay corrupción esparcida desde los niveles más bajos hasta los más altos en relación al narcotráfico, probablemente desde principio de la década de los 80, hasta el presente”.

En su tercera comparecencia, Cifuentes contó ayer otro episodio digno de Hollywood. El narco narró un episodio según el cual miembros del Ejército mexicano golpearon a “El Chapo” con rifles de asalto, amarraron una cuerda a sus pies y lo colgaron de un helicóptero, en el estado de Nayarit. Según Cifuentes, esto ocurrió porque Guzmán no les dijo dónde se encontraba la droga por la que estaban preguntando. Al final tuvieron que soltarlo por falta de evidencia.

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