Hong Kong: ¿Cómo funciona el territorio que complica a Beijing?

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Manifestantes sostienen sus teléfonos móviles mientras participan en una marcha de agradecimiento a EE.UU. en noviembre en Hong Kong. Foto: AFP

Los manifestantes, que cumplirán seis meses en las calles, evidenciaron un descontento hacia el gobierno chino en los recientes comicios locales, estratégicos para el futuro de la megalópolis.




Desde junio pasado, Hong Kong -"región administrativa especial" de 7,3 millones de habitantes- vive una convulsión social que se inició con movilizaciones contra un proyecto de ley de extradición a China continental, pero que se transformó en un reclamo social más amplio con demandas específicas, como el voto universal.

A pesar de que la jefa de gobierno de Hong Kong, Carrie Lam, dio pie atrás a la normativa, las manifestaciones no han cesado. Por el contrario, los hongkoneses siguen en las calles y además enviaron una potente señal a Beijing en las elecciones locales del domingo pasado. Esto, además de un nuevo choque entre EE.UU. y China por la Ley de DD.HH. y democracia en Hong Kong.

¿Cómo funciona la administración?

Desde que este enclave dejó de ser colonia británica en 1997, pasó a ser parte de China como una Región Administrativa Especial (SAR). Así, la "Constitución" del territorio semiautónomo se basa en la "Ley Básica" que incluye principios como la defensa de los derechos de reunión y expresión, que no rigen en China Continental, y, además, establece los lineamientos de la gobernanza en Hong Kong.

A la cabeza de la región hay un director ejecutivo al mando del gobierno (Carrie Lam), que con el apoyo de asesores establecidos en un Consejo Ejecutivo y con el respaldo de Beijing, ejecuta tareas como un mandatario, por ejemplo, en la promulgación de leyes, presupuestos y emisión de órdenes ejecutivas.

La elección del jefe de gobierno es mediante un Comité Electoral constituido por 1.200 personas, quienes son definidas por representantes de varios sectores de Hong Kong, pero finalmente el visto bueno proviene del gobierno chino.

Poder Legislativo

En Hong Kong, además, rige un sistema de gobierno "semi-representativo", que se divide en dos niveles: el Consejo Legislativo (LegCo) y los consejos de distrito. A ellos se suma el Poder Judicial.

El LegCo es una especie de Congreso, que realiza y modifica las leyes que afectan a la región y que cuenta con 70 escaños. De estos, solo 35 son elegidos en votación directa en cinco distritos electorales. Otros 30 escaños representan a "grupos funcionales" de sectores como el comercio, empresas y banca, que, según la BBC, usualmente son pro Beijing. A su vez, los cinco asientos restantes son designados en una elección de concejales de distrito.

Consejo de distrito

En Hong Kong hay 18 distritos que tienen un consejo de distrito con 452 escaños y que se renuevan cada tres años por sufragio directo.

Según el diario South China Morning Post, estos cargos no tienen mayor relevancia a nivel político, ya que los distritos "deciden temas municipales, como la ubicación de paraderos, estacionamientos y otros servicios, pero adquieren importancia por la división en la ciudad por las protestas".

Sin embargo, en las elecciones del pasado 24 de noviembre, los ciudadanos dieron una clara señal al romper el récord de participación con un 71% y elegir a 347 (76,8%) concejales pro democracia, lo que representa un aumento de 231 representantes en comparación a los comicios de 2015; 60 (13,3%) pro establishment, una disminución de 232 representantes; y 45 (10%) para independientes, un alza de 22 concejales.

La clave de los resultados es que 117 de los concejales de distrito participan en el comité que elige al Ejecutivo de Hong Kong. También implica un importante giro, ya que antes los pro establishment dominaban los 18 distritos, y para el ciclo 2020-2023 tendrán a cargo solo uno.

Analistas consultados por el SCMP señalan que el resultado de las urnas implica un rechazo al liderazgo de Carrie Lam y su "manejo a la crisis".

Además, apuntaría a que los hongkoneses aún respaldan las movilizaciones a pesar del aumento de la violencia.

¿Qué viene ahora?

Tras la firma de la Ley de DD.HH. y Democracia en Hong Kong por parte del Presidente de EE.UU., Donald Trump, los manifestantes mantienen sus cinco demandas: sufragio universal para el gobierno, esclarecer la violencia policial, rechazo a catalogar como disturbios los enfrentamientos del 12 de junio y amnistía para los detenidos.

Ante esto, los resultados de las elecciones locales serían un "llamado de atención" para el gobierno de Xi Jinping. En esa línea, China "minimizó" los resultados de los comicios y el ministro de RR.EE., Wang Yi, señaló que "pase lo que pase, Hong Kong es parte de China".

Sin embargo, este sería solo el inicio de las consecuencias, ya que el descontento social podría tener un gran impacto en las elecciones del Consejo Legislativo de 2020 y de los futuros jefes de gobierno.

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