Huérfanos y tráfico de menores: Unicef advierte de las consecuencias del terremoto y tsunami en islas Célebes

Foto: Reuters

De acuerdo a datos gubernamentales, solo el 33% de los niños menores de 5 años tiene un certificado de nacimiento, lo que complica que los niños sean reunidos con sus padres.


Hace cinco días un terremoto de magnitud 7,5 sacudió Indonesia asustando a la población y los turistas. Sin embargo, un error en el sistema de alerta de tsunami aumentó las consecuencias del fenómeno natural que hasta ahora a dejado 1.234 fallecidos, 799 heridos, cientos de desaparecidos y a miles de personas sin hogar o/y fuente de trabajo.

Ayer las autoridades anunciaron que para evitar la propagación de enfermedades deberán enterrar a miles de fallecidos en fosas comunes, muchos de ellos sin identificar y sin saber si sus familiares los buscan. Ya antes, del sismo en la zona se registraban casos de problemas digestivos y respiratorios. Además es una zona donde enfermedades como la malaria se difunde fácilmente en malas condiciones sanitarias.

Además se informó que comenzarán a repartir algunos insumos para los afectados de a poco y se mostraron abiertos a recibir ayuda internacional.

Uno de las puntos que más preocupa a los organismos internacionales es la situación y las consecuencias en los niños que puede traer esta catástrofe.

Christoph Boulierac, portavoz del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), se refirió a a algunas de estos problemas, especialmente para los menores que estén lejos de sus padres o que haya quedado huérfanos.

Según detalló Boulierac, el epicentro del terremoto y tsunami es una región donde hay un bajo porcentaje de registro de nacimiento. De acuerdo a datos gubernamentales, solo el 33% de los niños menores de 5 años tiene un certificado de nacimiento, lo que complica que los niños sean reunidos con sus padres. “Sin identificación las labores de reunificación familiar se complican considerablemente”, explicó.

En este sentido, agregó que existe un riesgo que debido a la situación aumenta el riesgo de explotación infantil y sexual y el posible tráfico de menores.

El vocero de Unicef además recordó que el 35% de los habitantes de la región son niños y además es muy pobre (se considera que lo es el 43 % de los menores). Lo que se refleja en el alto porcentaje de menores  que sufren de desnutrición infantil y que el 41% de ellos no crecen en el nivel deseado.

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