La extraña desaparición de periodista que complica a Arabia Saudita

Manifestantes protestan contra la desaparición de Khashoggi, el miércoles en Washington. Foto: AP

El paradero del saudita Jamal Khashoggi se desconoce desde que ingresó al consulado de su país en Estambul el 2 de octubre. Funcionarios turcos dicen que fue desmembrado por agentes de Riad. Arabia Saudita niega estas acusaciones.


A las 13.14 del martes 2 de octubre, el disidente saudita Jamal Khashoggi entró al consulado de su país en Estambul para buscar un papel que le permitiría casarse con su novia turca al día siguiente. Según su futura esposa, Hatice Cengiz, el reconocido periodista nunca salió de la legación y, desde entonces, su paradero es desconocido, generando tensión entre Riad, Ankara y Washington.

Khashoggi es uno de los más prominentes periodistas del mundo árabe. Cuando vivía en Arabia Saudita le pidieron que no escribiera en su cuenta de Twitter. Se autoexilió en Estados Unidos donde escribía duras columnas contra su país en el diario The Washington Post. En ellas comparó al príncipe saudita Mohammed bin Salman con el Presidente sirio Basher Assad, calificándolo como un criminal de guerra. Es más, en su última columna -publicada el 11 de septiembre- llamó al príncipe a “restaurar la dignidad de Arabia Saudita terminando con la cruel guerra en Yemen”.

Según el diario The New York Times, tanto Cengiz como amigos del periodista “temen que Khashoggi haya sido asesinado o secuestrado”. Investigadores turcos han concluido que está muerto. Sin embargo, el gobierno saudita sostiene que el periodista abandonó las instalaciones el mismo 2 de octubre y que no se encuentra bajo su custodia.

La historia de su desaparición se comenzó a tejer el viernes 28 de septiembre cuando Khashoggi visitó el consulado saudita en Estambul para obtener el documento que le permitiría casarse con su novia, pero le dijeron que tenía que volver otro día. Según Cengiz, el periodista llamó después al consulado para avisar que podría ir nuevamente el martes 2 de octubre. Posteriormente, recibió un llamado en el que le indicaban que acudiera a las 13.30.

A las 03.13 de ese martes un avión privado con funcionarios sauditas y agentes de inteligencia a bordo, algunos de los cuales con pasaportes diplomáticos, llegaron al aeropuerto turco de Atartuk desde Riad, según el sitio web turco Sabah y The New York Times. La aeronave pertenece a una empresa que tiene una larga relación comercial con el gobierno saudita.

El diario Sabah, que es cercano al gobierno turco, reveló ayer la lista de los 15 hombres sauditas que se sospecha están relacionados con la desaparición de Khashoggi. Uno de ellos es un experto forense de la agencia de seguridad interna saudita, según dos funcionarios turcos. Otro parece ser un teniente de la Fuerza Aérea real saudita.

Poco antes de entrar al consulado, Khashoggi le pasó sus dos celulares a su novia y le dijo que pidiera ayuda en caso de que él desapareciera. Funcionarios turcos han dicho a la prensa que el periodista fue asesinado por un equipo de agentes sauditas en las dos primeras horas luego de su ingreso a la legación y que su cuerpo fue desmembrado con una sierra para huesos que los agentes llevaron con ese fin. Incluso aseguran saber la sala exacta donde fue asesinado.

El periodista de la cadena qatarí Al Jazeera, Jamal Elshayyal, señaló que los investigadores turcos escucharon el testimonio de una fuente que estaba en el consulado al mismo tiempo que Khashoggi y que les dijo que había escuchado gritos, pedidos de ayuda, sonidos de personas luchando y luego un silencio. Según Sabah, cerca de las 16.00, seis vehículos abandonaron el consulado con agentes de inteligencia y funcionarios sauditas a bordo. Otros dos vehículos se dirigieron a la residencia del cónsul, ubicada a 180 metros del consulado. Los investigadores turcos, según The New York Times, creen que Khashoggi estaba en uno de esos autos. El personal turco en la residencia recibió la orden de no ir a trabajar ese día. Cengiz esperó a su novio hasta la 1.00 de la madrugada.

Según The Washington Post, los servicios de inteligencia estadounidenses tenían información de un plan saudita, que implicaba al príncipe Bin Salman, y que consistía en tenderle una trampa para detenerlo. Sin embargo, el departamento de Estado negó esta versión.

En una entrevista con Bloomberg el viernes pasado, el príncipe heredero saudita, Bin Salman, dijo que permitiría a los investigadores turcos que pesquisaran el consulado saudita “porque no tenemos nada que ocultar”. Y ayer se anunció que un equipo turco-saudita investigaría el caso. Por su parte, el Presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dijo que los sauditas tienen “sistemas avanzados” de vigilancia que habrían grabado los movimientos de Khashoggi dentro y cerca del consulado.

(Para ver en detalle la infografía, haz click aquí o en la imagen)

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