Líos judiciales impiden el regreso a la política de exlíderes de izquierda

Foto: Archivo/Reuters

El veto a la postulación de cargos se da cuando ambas figuras se encuentran en el extranjero enfrentando denuncias.




Por más de una década gobernaron en paralelo: Evo Morales (2006-2019) en Bolivia y Rafael Correa (2007-2017) en Ecuador, durante el “esplendor” del bloque de izquierda en Sudamérica. Sin embargo, ambos viven ahora un escenario absolutamente distinto, ya que tanto Evo como Correa están inhabilitados por la justicia de sus respectivos países para postular a cargos de poder.

La Corte Nacional de Justicia ecuatoriana rechazó el recurso presentado por el equipo de Correa para anular la sentencia de ocho años de prisión que lo mantendría por el mismo tiempo fuera de la política. El caso “Sobornos 2012-2016” investiga una “presunta red de corrupción” en el que se acusa al exjefe de Estado de recibir “aportes indebidos” para la financiación irregular del oficialista Alianza País a través de contratos estatales con privados.

De esta manera Rafael Correa quedó atado de manos para postularse como carta a la Vicepresidencia en los comicios de febrero 2021. A pesar que la defensa puede imponer recursos de aclaración y ampliación, al ser un dictamen ratificado en primera y segunda instancia, no generaría una modificación en el fallo.

El mismo día, pero a más de 3.300 kilómetros, en La Paz, el Tribunal Departamental de Justicia ratificó el veto a la candidatura a senador por Cochabamba de Evo Morales. A la espera de uno de los últimos recursos judiciales, el Movimiento Al Socialismo (MAS) confirmó ayer la proscripción que ya había sido ordenada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de cara a los comicios del 18 de octubre.

A diferencia de Correa, la decisión boliviana se debe a que Evo Morales no cuenta con “dos años continuos de permanencia en el país, ni tiene un domicilio oficial” antes de las elecciones.

A pesar de esto, el exdirigente cocalero tiene una serie de demandas en su contra. El Ejecutivo interino de Bolivia acusa a Morales de sedición y terrorismo por las movilizaciones de octubre pasado después de su renuncia al Palacio Quemado tras 14 años en el poder. A esto se suman dos nuevas denuncias, entre estas una presunta relación con una menor de edad que es investigada por la justicia.

Los líos judiciales no son lo único que comparten ambos exgobernantes que tuvieron un rol esencial en sus periodos -acompañados por los Kirchner en Argentina, Lula da Silva en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela y Michelle Bachelet en Chile-, sino que también las dos polémicas figuras de izquierda están en exilio.

Aún no dejaba el cargo cuando Rafael Correa confirmó que se radicaría en Bélgica junto a su familia por tiempo indefinido. Por esto, fue su hermana, Pierina Correa, la que intentó inscribir la candidatura el martes en el Consejo Nacional Electoral sin éxito.

En tanto, un día después de su dimisión en Bolivia, Evo Morales voló junto a su círculo rumbo a México, donde días antes los únicos líderes izquierdistas vigentes en Latinoamérica, Andrés Manuel López Obrador y el entonces recién electo Alberto Fernández, afinaban los detalles de la salida, que tuvo como destino final Buenos Aires.

“Un principio en política que no consideran los políticos es que si los líderes no saben adaptarse a las cambiantes circunstancias, corren el riesgo de ser rebasadas por estas. En el caso de Evo Morales, supo adaptarse a la idea de generar una alternancia interna de liderazgo en el MAS o de hacer una pausa en su carrera dentro del poder político. Por eso, tiene todo el problema judicial, no solo con su candidatura, sino por las denuncias por supuestos delitos penales”, señaló el politólogo boliviano Marcelo Arequipa.

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