Londres urge a la Unión Europea solucionar diferendo post-brexit sobre Irlanda del Norte

(Foto: Paul ELLIS / AFP)

El ministro del Brexit, David Frost, aseguró en un discurso frente a la convención del Partido Conservador, que la salida de la Unión Europea supuso un “renacimiento británico” tras “la larga pesadilla de la pertenencia a la Unión Europea”.


El gobierno británico reafirmó el lunes que está dispuesto a suspender unilateralmente los acuerdos aduaneros post-brexit para Irlanda del Norte si la Unión Europea no accede “pronto” a los cambios requeridos por Londres en esa región británica.

En un momento en que el país se enfrenta a una grave crisis de abastecimiento, de combustible y ciertos alimentos, el ministro del Brexit, David Frost, aseguró en un discurso frente a la convención del Partido Conservador, reunido en Mánchester, que la salida de la Unión Europea supuso un “renacimiento británico” tras “la larga pesadilla de la pertenencia a la UE”.

El punto más conflictivo de aquella larga y complicada negociación fue cómo evitar reinstaurar una frontera entre Irlanda del Norte y la vecina República de Irlanda, país miembro de la UE.

Para ello, Londres y Bruselas acordaron el denominado “protocolo norirlandés”, en vigor desde el pasado 1 de enero, que impone en su lugar controles aduaneros entre esa región y el resto del Reino Unido.

Pero estas controvertidas disposiciones, que dificultan la llegada de algunos productos británicos a Irlanda del Norte, provocaron la ira de la comunidad unionista norirlandesa, muy apegada a su pertenencia al Reino Unido.

En este contexto, el gobierno de Boris Johnson pidió una profunda renegociación, firmemente rechazada por Bruselas quien dice estar dispuesta a revisar la aplicación de algunas disposiciones.

Pero la UE no respondió aún a los cambios propuestos por el Reino Unido en julio.

En su discurso Frost instó a la UE a ser “ambiciosa”. “No tiene sentido hacer un apaño” sino que “necesitamos un cambio significativo”, subrayó.

“No podemos esperar eternamente. Si no acordamos una solución pronto debemos actuar (...) para abordar el impacto que el protocolo está teniendo en Irlanda del Norte”, dijo.

Según Frost, el protocolo, firmado por ambas partes, “socava el Acuerdo de Viernes Santo”, que en 1998 puso fin a tres décadas de sangriento conflicto entre los republicanos católicos y los unionistas protestantes en Irlanda del Norte.

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