Los emotivos reencuentros de coreanos separados por la guerra

Realizada en un hotel del Monte Kumgang, en la costa norcoreana, la primera sesión de reuniones que concluirá hoy congrega a 89 ancianos del Sur y 185 del Norte. Una segunda ronda se realizará entre el viernes y el domingo. Debido a la avanzada edad de los participantes, para muchos supone una de sus últimas oportunidades para volver a ver a sus familiares.


Lee Keum-seom había esperado este momento por casi 68 años. Su hijo Sang Chol tenía cuatro años cuando lo vio por última vez. Ahora ella tiene 92 años y él 71. Ambos se separaron durante la Guerra de Corea (1950-1953) y quedaron atrapados en lados diferentes de la zona desmilitarizada que ahora divide las dos Coreas. Además de su hijo, durante la huida Lee también perdió a su esposo. Partió entonces en un ferry a Corea del Sur con una de sus dos hijas. La misma que la acompañó al emotivo reencuentro del lunes en un hotel del Monte Kumgang, en la costa norcoreana.

“¡Sang Chol!”, exclamó Lee, mientras rompía en llanto y caía en brazos de su hijo perdido. “¿Cuántos hijos tienes?”, le preguntó mientras le estrechaba las manos. En Corea del Sur ella se volvió a casar y crió a siete niños, pero nunca dejó de preocuparse por aquel hijo. “¿Dónde vivió? ¿Con quién? ¿Quién lo educó? Sólo tenía cuatro años”, se preguntaba antes de la reunión.

El de Lee Keum-seom y Sang Chol fue uno de los múltiples y emotivos reencuentros familiares que han tenido lugar desde el lunes en un centro turístico cerca del Monte Kumgang. En la primera sesión de reuniones que concluirá hoy participan 89 ancianos del Sur y 185 del Norte. La segunda ronda, que se extenderá desde el viernes al domingo, contará con la participación de 83 norcoreanos y más de 300 representantes del Sur.

El número de surcoreanos registrados para solicitar plaza en las reuniones era de 132.124 en mayo, aunque se cree que menos de 57.000 siguen vivos. La celebración de estos reencuentros, los primeros de este tipo desde octubre de 2015, fue acordada por el Presidente surcoreano, Moon Jae-in, y el líder norcoreano, Kim Jong Un, durante su histórica cumbre de abril, en el lado sur de la Zona Desmilitarizada. Las primeras reuniones tuvieron lugar en 1985 y se aceleraron tras una cumbre en 2000. Desde entonces, se han celebrado 20 reuniones de este tipo, que han permitido verse cara a cara a casi 20.000 familiares de ambos lados. Además, otros 3.700 lo han hecho por videoconferencia.

El 86% de los surcoreanos que asisten a las reuniones de esta semana tiene 70 años o más, según datos del Ministerio de Unificación de Seúl, por lo que para muchos supone una de sus últimas oportunidades para volver a ver a sus familiares.

Es el caso de Baik Sung-gyu, la persona más anciana en participar de este reencuentro con 101 años. Entró en la sala de reuniones en su silla de ruedas y se encontró con su nuera y sus nietos del Norte, sin hablar. Lo mismo le sucedió a Han Shin-ja, una mujer de 99 años que no pudo hacer mucho más que llorar cuando vio a sus dos hijas, Kim Gyong-sil y Gyong-yong, de 72 y 71 años respectivamente. “Cuando huí de casa en la guerra…”, dijo Han, incapaz continuar por la emoción. Las tres vivían en la ciudad de Heungnam (hoy Corea del Norte) cuando estalló el conflicto, y se separaron en 1951. Han terminó en el Sur y sus hijas en el Norte.

“¿Cuántos años tienes?”, preguntó Kim Dal-in, de 92 años, a su hermana, Yu Dok, tras mirarla brevemente en silencio. “He vivido todo este tiempo para reunirme contigo”, respondió la anciana de 85 años, secándose las lágrimas mientras sostenía una fotografía de su hermano durante su juventud.

En cambio, Lee Kwan-joo, de 93 años, quiere conocer a sus sobrinos para hacerse una idea de la vida que tuvieron sus padres y sus seis hermanos en el Norte antes de morir. En 1945 a Lee lo enviaron a una escuela en el Sur y la guerra selló para siempre la separación. “Me alegró enterarme de que podría conocer a mi sobrino y a mi sobrina, aunque ni siquiera he visto sus caras”, declaró. Sólo quiero preguntarles cómo murieron mis hermanos, hermanas y padres”.

“Te quiero”, le dijo en repetidas ocasiones Kim Hye-ja, de 75 años, a su hermana norcoreana Eun-ha durante el encuentro, en el que afirmó sentirse “como en un sueño” y durante el que le transmitió: “Quiero quedarme contigo. No quiero dejarte ir otra vez”.

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