Madre del fiscal Nisman a 4 años de su muerte: “Para mí lo mataron y punto”

Autor: Agencias

Este 18 de enero se cumplen cuatro años desde el homicidio del fiscal argentino Alberto Nisman, quien investigaba sobre el atentado a la mutua judía AMIA en 1994, que dejó 85 muertos, una causa que le llevó a acusar a la expresidenta Cristina Fernández por encubrir a los sospechosos iraníes.


Sara Garfunkel, la madre del fiscal argentino Alberto Nisman, que investigaba el atentado terrorista a un centro judío en Buenos Aires en 1994 y de cuya muerte se cumple hoy cuatro años, afirmó hoy que “sabe” que a su hijo lo mataron.

“Para mí lo mataron y punto. Lo que digan los demás no me importa, desde el primer momento. Por mí pueden hablar, pero sé que lo mataron”, declaró Garfunkel en una entrevista a la Agencia Judía de Noticias.

La madre de Nisman se encuentra en Israel para participar en un homenaje al fiscal, en cuyo honor se inaugurará un monumento en un parque que ya contaba con un memorial a las víctimas del ataque terrorista de Buenos Aires, que mató a 85 personas y sigue impune.

Nisman trabajaba al frente de la investigación de ese atentado cuando apareció muerto en su casa con un disparo en la cabeza; las primeras pruebas apuntaron a que se había tratado de un suicidio, pero tras una revisión de estas la Justicia estableció que se había tratado de un asesinato.

Sara Garfunkel se mostró “muy feliz” y “agradecida” por el homenaje a su hijo, y habló sobre cómo ha vivido el tiempo transcurrido: “Fueron años de mucho dolor y cada día que pasa se me hace más difícil, más ahora que al principio. No sé por qué, pero se me hace más difícil ahora”.

Acerca del día en que se enteró de la noticia, recordó que el secretario de Seguridad de aquel momento, el kirchnerista Sergio Berni, le dio el pésame dos horas antes de que, en una conversación con la fiscal en la casa de Nisman, Berni dijese “vamos a ver si está vivo”. Para la madre, saber que su hijo había fallecido “fue tremendo. Me quede dura, no llore nada en ese momento. Me quedé dura porque era algo que no se podía creer”.

No obstante, sobre la posible responsabilidad en la muerte del Gobierno que presidía Cristina Fernández (2007-2015), a la que Nisman había acusado de encubrir a los sospechosos iraníes poco antes de aparecer muerto, Garfunkel respondió que “prefiere no hablar de política”.

 

“¿Quién mató a Nisman?”

La muerte del fiscal argentino Alberto Nisman, de la que hoy se cumplen cuatro años, se ha convertido en una de las mayores incógnitas de la historia reciente de Argentina, y la Justicia ya da por hecho el asesinato, pero un polémico libro contradice esa versión oficial y apunta al suicidio.

Nisman lideraba la investigación sobre el atentado a la mutua judía AMIA en 1994, que dejó 85 muertos, una causa que le llevó a acusar a la expresidenta Cristina Fernández por encubrir a los sospechosos iraníes, pero a los pocos días de sostener públicamente esa denuncia, el fiscal apareció muerto de un disparo en el baño de su casa.

Desde el primer momento, las implicaciones políticas de la muerte hicieron que el caso dividiese al país; para mayor incertidumbre, la primera autopsia concluyó que Nisman se había suicidado, pero el año pasado un nuevo análisis afirmó que se trataba de un asesinato, el relato que ya asume el juez.

El periodista y abogado Pablo Duggan ha publicado recientemente “¿Quién mató a Nisman?”, un enigmático titular pese a que su conclusión es clara: el fiscal, acorralado profesionalmente por sus negocios oscuros y por haber inculpado falsamente a Fernández de Kirchner, y deprimido en su vida privada, se suicidó, pero la versión del homicidio era más conveniente.

En una entrevista con Efe, Duggan defiende que son irrefutables el primer análisis sobre las manchas de sangre realizado por la Policía Federal, y la autopsia hecha por catorce forenses del Estado, ambas indicando que no participaron terceras personas; y critica el giro en la reciente revisión de la autopsia, uno de los “misterios de la Justicia argentina”.

Entre los hechos que expone en su libro, que comenzó como un proyecto independiente y cuya cuarta edición edita Planeta, el periodista plantea que el cuerpo de forenses que se empleó en un principio realiza unas 4.000 autopsias al año, mientras la Gendarmería, la fuerza utilizada para la segunda pericia -de la que fue excluido el Cuerpo Médico Forense- no hace normalmente ninguna.

Esa pericia que apuntaló la versión del asesinato está llena de “errores infantiles” e inconsistencias, critica Duggan, que también afirma que uno de los peritos que revisaron el caso el año pasado admitió a otro forense con el que él pudo hablar que habían sido presionados desde el Gobierno actual, con la orden de determinar el asesinato.

“¿Quién mató a Nisman?” perfila a un fiscal con millonarias cuentas en el extranjero, varios pisos en Buenos Aires y propiedades en la exclusiva localidad uruguaya de Punta del Este, por lo que para Duggan “no hay duda de que era corrupto”.

El periodista argumenta que solo los gastos de Nisman con su tarjeta eran superiores a los de su sueldo como funcionario, y como origen de parte de este dinero, asegura que trabajaba para los servicios secretos de Estados Unidos -Wikileaks filtró documentos en este sentido- e Israel, dos países interesados en que se mantuviese a Irán como sospechoso por el atentado de la AMIA.

Como motivo de su suicidio, Duggan cree que Nisman era consciente de que iba a hacer un “papelón” por su denuncia contra Cristina Fernández, que califica de sinsentido, y valora como una maniobra para impedir que la presidenta le echase de la fiscalía a cargo de la AMIA, de la que llevaba al frente más de diez años, una decisión de la que ya corrían rumores.

En sus últimas horas, además de la angustia porque su posición profesional y social, construida sobre mentiras según Duggan, “se desmoronaba como un castillo de naipes”, dibuja a un Nisman especialmente deprimido por el distanciamiento con su familia.

Como muestra de ello, el libro hace públicos unos mensajes de Whatsapp, que figuran en el expediente, entre Nisman y su exmujer, en los que esta le afea que “para vos lo más importante es la puja de poder y salir en diarios, revistas y tv” y de haber abandonado a sus hijas, y le espeta un “olvidate de ellas”, a lo que el fiscal contesta: “Estoy hecho mierda y vos encima seguís”.

En ese estado, Nisman se encierra en el baño y acaba con su vida, de acuerdo a la reconstrucción del controvertido libro, que ya ha despertado críticas de compañeros de profesión y políticos de la formación del actual Gobierno.

Precisamente al oficialismo es a quienes señala Duggan como impulsores de la idea de que fue un asesinato, ya que si se trataba de una simulación de suicidio el caso terminaría salpicando a la por entonces presidenta, un regalo en pleno año electoral.

 

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