May busca nuevas “garantías” en la UE para salvar acuerdo del Brexit

La premier británica May y la canciller alemana Merkel ayer, en Berlín.

La premier británica se reunió ayer con la canciller alemana Angela Merkel y otros líderes de la UE. May tiene hasta el 21 de enero, cuando será la nueva votación.


La escena parece simbólica de su actual situación: la primera ministra británica, Theresa May, llega en un auto para reunirse con la canciller alemana, Angela Merkel, que la está esperando. Sin embargo, cuando trata de bajarse, la puerta de May no se abre y se queda encerrada por algunos minutos. Para los observadores fue el reflejo del encierro político en el que se encuentra la premier luego que decidiera aplazar el voto en el Parlamento del proyecto de acuerdo del Brexit con la Unión Europea para el 21 de enero próximo. “No solo del auto le cuesta salir”, decían como broma en Twitter.

May tiene 40 días por delante para lograr lo que algunos ven como imposible: sumar los apoyos necesarios para aprobar el acuerdo. Así, comenzó ayer su ronda de encuentros con líderes europeos y se reunió con su homólogo holandés, Mark Rutte; la canciller Merkel y los presidentes del Consejo Europeo y la Comisión Europea, Donald Tusk y Jean-Claude Juncker, respectivamente. Con estas reuniones May busca pedir al bloque europeo que dé “garantías adicionales” sobre el mecanismo de salvaguarda o backstop diseñado para evitar una frontera en Irlanda del Norte tras el Brexit, un punto que inquieta mucho a los diputados conservadores euroescépticos y a los pro-británicos del Partido Democrático Unionista (DUP) de la provincia.

Esa salvaguarda prevé que Reino Unido permanezca en la unión aduanera y que Irlanda del Norte también esté alineada con ciertas normas del mercado único, hasta que establezca una nueva relación comercial entre ambas partes, negociada en el período de transición, que se producirá entre el 29 de marzo de 2019 y finales de 2020. Y es justamente la imposición de estas reglas diferentes para Irlanda del Norte lo que ha generado críticas al acuerdo. También se ha cuestionado el hecho que bajo los términos del pacto, Reino Unido no puede salirse de la salvaguarda sin que la UE esté de acuerdo.

Pero la primera ministra aseguró que hay “un amplio apoyo a muchos de los aspectos del acuerdo” y recalcó que aún creía posible “lograr una mayoría en esta Cámara (de los Comunes) que lo apoye”, si conseguía “garantías” adicionales en la cuestión del mecanismo de salvaguarda.

Según explica el diario The Guardian, existe un consenso tanto en el gobierno británico como en Bruselas que May no podrá reabrir el texto del acuerdo de retiro de la UE, para que sea modificado. Jean-Claude Juncker está ofreciendo “clarificación e interpretación” de los términos del pacto, en especial de la solución del mecanismo de salvaguarda. El periódico dice que el trabajo de May será convencer a los parlamentarios de la sinceridad de la Unión Europea respecto de que el backstop no entrará en vigor, pero en caso de que se aplicara será temporal.

Pese a ello, la desconfianza continúa y existe una gran incertidumbre sobre si May logrará ganar su juego político y convencer a los parlamentarios para que aprueben el acuerdo el 21 de enero. De hecho, el gobierno ya se está preparando para un fracaso. May -según la cadena SkyNews- sostuvo que el gabinete seguirá examinando “ulteriores necesidades relativas a la preparación de un no acuerdo”. En la misma línea The Guardian señaló que en este escenario cada camión demorará ocho horas en pasar la revisión en el puerto de Dover.

En Londres persiste el descontento sobre el acuerdo y el manejo de May. Y cada día se suman voces para presentar una moción de censura en el Parlamento. En este sentido, el líder del Partido Laborista británico, Jeremy Corbyn, dijo ayer que impulsará una moción contra May “cuando sea apropiado” y no de forma inmediata, como le exigen otros grupos de la oposición, como los liberalesdemócratas, los nacionalistas escoceses y los galeses del Plaid Cymru.

Una moción de censura, en todo caso, se pone en marcha cuando 48 diputados conservadores envían cartas con esa solicitud al presidente del Comité 1922 del partido. Fuentes dijeron a SkyNews que ya tendrían el número suficiente, pero el tabloide The Sun señaló que todavía no se recolectan las 48 misivas.

En este sentido, el corresponsal de política de la cadena BBC, Nick Eardley, señaló que aunque muchos parlamentarios conservadores han sido críticos del acuerdo, tenían una buena opinión de la premier. Pero eso ha comenzado a cambiar. “May es vista como el problema”, señaló Eardley, que añadió que si bien no es la primera vez que se insinúa la opción de la censura de May, que nunca se ha materializado, ahora muchos tories brexistas que se habían resistido en mandar cartas para un voto de confianza habían cambiado de parecer.

Seguir leyendo