Miles de argentinos marcharon para rechazar un acuerdo con el FMI

AFP

Los manifestantes -adherentes del presidente Alberto Fernández- reclamaron al gobierno desconocer la deuda a la que consideran “ilegítima y fraudulenta”. En un acto realizado el viernes en Plaza de Mayo y en compañía de Cristina Kirchner, Lula da Silva y José Mujica, el mandatario ratificó que asumirá el pago de la deuda con el FMI, pero prometió que lo hará sin un ajuste fiscal “que comprometa el crecimiento”.




Al grito de “fuera el Fondo, no al pago de la deuda”, miles de personas rechazaron este sábado en las calles de Argentina un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) con quien el gobierno de Alberto Fernández busca refinanciar una deuda por 44.000 millones de dólares.

Partidos de izquierda, organizaciones sindicales, sociales y estudiantiles se congregaron frente a la Casa Rosada en Buenos Aires bajo la consigna “No al pago de la deuda, fuera el FMI”.

“Pagar la deuda es ajuste”, “La deuda es con el pueblo”, decían algunas de las pancartas que portaban los manifestantes en las nutridas columnas que cubrieron la Plaza de Mayo al grito de “fuera, fuera el FMI”.

Los manifestantes reclamaron al gobierno desconocer la deuda a la que consideran “ilegítima y fraudulenta”.

En una proclama que leyeron frente a la sede gubernamental, la izquierda convocó a “formar un amplio frente contra el acuerdo con el FMI” y reclamó al gobierno que use ese dinero “para mejorar salarios y aumentar los presupuestos de salud, educación y viviendas”.

El viernes, ante una Plaza de Mayo colmada de personas que le expresaron su apoyo, el presidente Fernández ratificó que asumirá el pago de la deuda con el FMI pero prometió que lo hará sin un ajuste fiscal “que comprometa el crecimiento”.

Fernández estuvo acompañado por su vicepresidenta, Cristina Kirchner, y los expresidentes de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva y de Uruguay José Mujica, quienes le manifestaron su respaldo.

El FMI indicó en un comunicado que “hubo avances” para un acuerdo en reuniones técnicas con una misión argentina que viajó a Washington la semana pasada.

El país sudamericano negocia las condiciones para refinanciar un préstamo por 44.000 millones de dólares que el FMI otorgó a Argentina durante el gobierno del liberal Mauricio Macri (2015-2019).

FOTO: AP

“No se aguanta más”

El acuerdo vigente con el FMI obliga al pago de vencimientos en 2022 y 2023 por más de 19.000 millones de dólares cada año y por cerca de 5.000 millones en 2024.

Argentina, que cayó en recesión en 2018, tiene una de las tasas de inflación más altas del mundo (41,8% de enero a octubre) y más del 40% de pobres en una población de 45 millones de personas.

“No se aguanta más”, dijo Emilse Icandri, de 26 años, que vino a manifestarse contra el FMI en su bicicleta con la que hace repartos a domicilio como cientos de jóvenes en trabajos precarizados.

“Nosotros no tenemos salarios ni derechos y sabemos que las medidas de ajuste están atadas a la cuestión global del país. Si el gobierno hace un pacto con el Fondo esa plata tiene que salir de algún lado y se va a pagar a costa del sudor de los trabajadores”, sostuvo.

Rosmary Castro, una boliviana de 68 años, asiente. Debajo de su sombrero de ala ancha que la cubre de un sol inclemente en Buenos Aires afirma que “el Fondo siempre fue un enemigo del pueblo”.

“El pueblo latinoamericano está cansado de sufrir. Nosotros no hemos tomado esa deuda, entonces no la pagaremos”, afirmó.

Entre cánticos y redoblantes una caravana de miles de jóvenes ingresó a la Plaza de Mayo con pancartas contra un acuerdo.

“Para pagar la deuda el gobierno tiene que ajustar y eso se va a sentir en los barrios populares”, sostiene Elías Chino, de 30 años, que vino desde Lomas de Zamora, en la periferia sur de Buenos Aires donde, asegura, “la gente ya no puede comprar alimentos, están carísimos”.

En su opinión un acuerdo con el FMI sólo traerá “más penurias para los pobres cuando todavía estamos remontando el golpe económico de la pandemia” de Covid-19.

“¿Cuándo el ajuste lo pagó la clase acomodada? Nunca”, concluye antes de retomar la marcha que promete “no será la última”.

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