El muro de Trump gana adeptos en EE.UU.

El muro en la frontera, en Playas de Tijuana, en Baja California.

Si en mayo de 2017 el 33% apoyaba la barrera, hoy el 43% respalda su construcción. Esto explicaría que el Presidente no ceda sobre el cierre del gobierno, que entró en su segundo mes.


El cierre parcial del gobierno entró en su segundo mes y Donald Trump parece no dar su brazo a torcer, a menos que el Congreso apruebe US$ 5.700 millones para la construcción del muro en la frontera con México. El sábado, el Presidente republicano le ofreció a los demócratas otorgarles un estatuto de protección a cerca de un millón de dreamers -jóvenes que entraron de manera ilegal al país siendo niños-, pero la oposición tampoco ha cedido. “Los demócratas están jugando a la política con la seguridad fronteriza. Sin un muro nuestro país nunca podrá tener seguridad nacional”, tuiteó ayer Trump.

El mandatario no se ha movido un milímetro de su posición. Esto, justo cuando los líderes del Senado alcanzaron ayer un acuerdo bipartidista para realizar una votación el jueves, que de prosperar podría reabrir el gobierno. Serán votados dos proyectos: uno sobre los fondos para el muro y otro que extendería el financiamiento para las agencias cerradas, hasta el 8 de febrero.

Parte de la población ha comenzado a perder la paciencia -más del 50% culpa a Trump por el cierre-, mientras que 800 mil trabajadores federales no han podido cobrar sus sueldos.

Sin embargo, el jefe de Estado tendría un as bajo la manga. Según una encuesta de la Universidad Quinnipiac, si en mayo de 2017 sólo el 33% apoyaba la idea del muro y el 64% se oponía, hoy el 43% respalda la construcción del muro, mientras que el 55% lo rechaza. Se trata de todo un cambio respecto de una de las promesas más controvertidas de la campaña de Trump.

El creciente respaldo a la idea del muro explicaría la firmeza que ha tenido el Presidente respecto de construir sí o sí la barrera. De hecho, semanas atrás advirtió que podría utilizar fondos de emergencia e incluso al Ejército para levantar la valla, opción que luego desechó.

La prensa estadounidense calcula que el costo del muro podría superar los US$ 25 mil millones, mientras que la construcción tardaría al menos una década. En la frontera de tres mil kilómetros entre ambos países ya hay muros y vallas en un tercio del límite.

Decidido a propagar lo más posible la idea del muro, Trump viajó el 10 de enero a McAllen, Texas, para una visita a la frontera. Ahí insistió en su mensaje sobre la inmigración ilegal y el tráfico de drogas.

Según The New York Times, en un lugar tan alejado de la frontera como Parkersburg, en Virginia Occidental, la estrategia de Trump ha surtido efecto. En este estado, donde Hillary Clinton perdió por paliza, los efectos del cierre del gobierno han sido severos, ya que el gobierno federal da empleo al 3,5% de los trabajadores, en lugares como oficinas de la NASA, seis prisiones federales y un centro del FBI.

Pero así y todo, parte de la ciudadanía apoya la posición de Trump. “La seguridad fronteriza es un problema que resuena en Virginia Occidental, en gran parte debido a la epidemia de opioides del estado. Aunque Trump ha exagerado en la cantidad de opioides que fluyen hacia el país a través de la frontera sur en su (reciente) discurso desde el Salón Oval, muchos ven el muro como una forma de detener aquella marea”, señaló el Times.

“El 43% que apoya el muro, corresponde a la base electoral de Trump. Una mayoría aún se opone a la barrera. Más allá de la base incondicional que apoya a Trump en todo ámbito, creo que probablemente hay personas que están agotadas y consternadas por el cierre del gobierno y el lenguaje que incluye una ‘barrera fronteriza’ podría ser aceptable para reabrir”, plantea a La Tercera el analista John Zogby.

De acuerdo con The Associated Press, los demócratas consideran el muro como algo “anticuado, poco efectivo e inmoral”. “Vamos a seguir así por mucho tiempo, si tenemos que hacerlo”, respondió Trump.

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