Musulmanes se reúnen en La Meca para comenzar la peregrinación anual

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Una peregrina musulmana reza junto a otros en la mezquita Másyid al-Haram, la más importante de de la ciudad de La Meca. (AP Photo/Amr Nabil)

El hach supone todo un reto para las autoridades saudíes, que han reforzado las medidas de seguridad y sanitarias con el fin de evitar que ocurran incidentes, como la estampida de 2015, en la que, según datos recabados por distintos países, murieron cerca de 2.000 peregrinos.


Casi dos millones de musulmanes se concentran este viernes en La Meca para comenzar el primer día de los cinco de la peregrinación anual a la ciudad sagrada, pilar del islam y que debe realizar un musulmán al menos una vez en la vida si sus condiciones se lo permiten.

Un total de 1.854.485 de peregrinos han llegado para realizar al peregrinación anual, según datos del Ministerio de Peregrinación saudí publicados ayer, a la espera de los definitivos que se aportarán en las próximas horas.

Las autoridades han lanzado una iniciativa llamada "La Ruta de La Meca" que consiste en facilitar los trámites de control de acceso de los peregrinos al país, ya que lo realizan en sus propios países para así evitar colas en la entrada en el reino.

Al menos 150.000 peregrinos de cinco países: Indonesia, Pakistán, Bangladesh, Túnez y Malasia han participado en esta iniciativa, según las autoridades.

El hach (peregrinación) comienza tradicionalmente en La Meca y antes de llegar a esta ciudad, visitan Medina, donde el profeta Mahoma está enterrado.

Los rituales de hoy se denominan "Al Taruia" (la revelación) y, tras pasar la noche en Mina, los peregrinos se dirigirán mañana al monte Arafat, a unos 20 kilómetros al este de la primera localidad y lugar en el que se lleva a cabo el rito más destacado del hach.

Según la tradición musulmana, el profeta Mahoma pronunció su último sermón en ese monte, donde los peregrinos hacen el "uquf", que literalmente significa levantarse o estar de pie, y permanecen en ese lugar hasta el atardecer de mañana.

El hach supone todo un reto para las autoridades saudíes, que han reforzado las medidas de seguridad y sanitarias con el fin de evitar que ocurran incidentes, como la estampida de 2015, en la que, según datos recabados por distintos países, murieron cerca de 2.000 peregrinos.

Ese mismo año, antes del inicio del hach, más de 100 fieles perdieron la vida al caer una grúa en el interior de la Gran Mezquita de La Meca y cada año decenas de peregrinos perecen por causas naturales durante los cinco días que duran los rituales.

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