El Papa Francisco nombró el lunes a un misionero en Perú nacido en Estados Unidos, el obispo Robert Francis Prevost, para hacerse cargo de la poderosa oficina de los obispos del Vaticano en reemplazo del canadiense que se jubila y que recientemente ha sido acusado de conducta sexual inapropiada.

Prevost, originario de Chicago y exsuperior de su orden agustina que comenzó a ministrar en Perú en la década de 1980, se hará cargo de la importante oficina de la Santa Sede que ayuda a examinar las nominaciones de obispos en todo el mundo y también investiga las denuncias de abuso o negligencia cometidos por obispos.

El prefecto saliente del Dicasterio para los Obispos, el cardenal Marc Ouellet, fue uno de los pocos prefectos del Vaticano a los que Francisco mantuvo durante años del papado de Benedicto XVI en una clara muestra de confianza. A los 78 años, Ouellet ha pasado por tres años el límite de edad de jubilación de los obispos.

Robert Francois Prevost, nuevo Prefecto del Dicasterio para los Obispos, junto al Papa Francisco.

Últimamente, Ouellet se ha visto envuelto en acusaciones de mala conducta derivadas de su época como arzobispo de Quebec, acusaciones que él niega rotundamente. Después que el Vaticano archivó el caso en su contra el año pasado por no contar con bases insuficientes para continuar, Ouellet demandó a su acusador en una corte civil de Canadá por presunta difamación.

Prevost, de 67 años, estuvo al frente de los agustinos entre 2001 y 2013, con sede en Roma. También fungió como líder de la orden en la provincia de Chicago y en 2014 fue nombrado administrador apostólico y posteriormente obispo de Chiclayo, en el norte de Perú, en una región donde los agustinos de Chicago han estado presentes desde hace tiempo.

Al igual que Ouellet, Prevost también encabezará la Comisión Pontificia para América Latina del Vaticano.