El partido de las FARC enfrenta fuertes divisiones internas

Rodrigo Londoño (Timochenko), a la derecha, e Iván Márquez, en una audiencia de exguerrilleros, el 27 de agosto de 2017.

Una carta de dos históricos líderes de la exguerrilla expuso una crisis que se viene dando desde la fundación del movimiento político, tras los acuerdos de paz.


En medio de la implementación de un acuerdo de paz que cojea, han salido a la luz una serie de fricciones y disputas internas en el partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC), fiel reflejo de la crisis que atraviesa la exguerrilla colombiana desde que abandonaron las armas y la fundación de su partido político, el año pasado. Precisamente fue ese último hito el que dejó entrever dos bandos: el del jefe del partido, Rodrigo Londoño “Timochenko” y el del excomandante Iván Márquez.

La división ya era evidente al momento de la conformación del partido político, cuando el ala más progresista de Timochenko, propuso bautizar al partido de las FARC como Nueva Colombia, mientras que el sector de Márquez, más radical, buscaba conservar la sigla de la guerrilla.

Aquella división, que la FARC niega, quedó en evidencia con una carta revelada el lunes 10 de septiembre, en la que dos históricos líderes de la exguerrilla criticaron duramente la gestión de Timochenko, a quien calificaron como “aburguesado”. “Quién lo creyera. Algunos de nuestros jefes, como Timo, por ejemplo, se han dedicado a defender el orden burgués con un inesperado y sorprendente celo”, sostienen Joaquín Gómez y Bertulfo Álvarez, en la carta,

Específicamente, critican la posición de Timochenko frente a la captura con fines de extradición de Jesús Santrich, en abril, acusado de conspiración para enviar cocaína a Estados Unidos. El jefe del partido, en ese entonces señaló que los exguerrilleros están obligados a respetar la Constitución y las leyes: “Es nuestro deber actuar ajustados a ellas. Quien no lo haga debe atenerse a las consecuencias, y ahí difícilmente puede pedírsele solidaridad al partido”, señaló “Timo”.

La detención de Santrich fue decisiva para los líderes del partido. Márquez se fue de Bogotá como forma de solidarizar con Santrich, no ha asumido su escaño en el Senado, y sostuvo que su captura generaba inquietudes sobre la seguridad jurídica de otros exjefes guerrilleros.

“Una de las divisiones se refiere a una disputa entre dos líneas que hay en la gente de las FARC: una liderada por el ahora director del partido, Timochenko, y hay otra que era liderada por quien ahora está desaparecido, el jefe Iván Márquez. Esa división se debe a lo que debería hacer el partido, cómo debería ser, cuál es su futuro y si debería ser más duro con el gobierno para presionar cumplimientos”, explica a La Tercera Ariel Ávila, politólogo y subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación de Colombia.

La carta también criticaba la postura del líder del partido frente a una investigación judicial contra el exPresidente Álvaro Uribe, calificándola como una “incoherencia”, y no estaban de acuerdo con que Timochenko pidiera que al “senador Uribe se le respetara el debido proceso, y ‘el principio de inocencia’, mientras que en el caso Santrich, lo que dijo fue palabras más, palabras menos, que Santrich debería demostrar su inocencia, o sea, que se partía del hecho de que era culpable”.

Para Néstor Rosanía, director del Centro de Estudios en Seguridad y Paz, estas divisiones “muestran que finalmente estas organizaciones cuando están en la clandestinidad y en una lógica militar y armada, generan un alto grado de cohesión, pero cuando llegan al debate político, se empiezan a fraccionar por dentro porque no todos tienen las mismas formas de entender la política”.

A fines de agosto se llevó a cabo la cumbre de la FARC en Bogotá para evaluar su primer año como partido político. Sin embargo, contó con 29 ausencias (de un total de 111 dirigentes convocados), entre ellas la de Iván Márquez. Varios de ellos argumentaron razones de salud, pero a muchos otros fue imposible contactarlos, ya que decidieron desaparecer del radar de las FARC. En dicho pleno se expuso la carta enviada por Gómez y Álvarez, y fuentes cercanas a Timochenko señalaron a La Tercera que éste recibió el apoyo del pleno. Las críticas “se recogieron con el ánimo de avanzar en la consolidación de FARC y por eso podemos decir que fue muy productiva”, confirman desde la oficina de FARC.

Tras estas fricciones, la exguerrilla ha insistido en que no existen ni divisiones ni crisis. “No somos un monolito, sino un cuerpo en transformación gracias al debate mismo. Por eso lo que llaman divisiones profundas en la prensa, son para nosotros parte de ese debate que estamos seguros nos fortalecerá”, señalan fuentes del partido FARC. “Es verdad que algunos sectores de la prensa nacional hablan de profundas divisiones, pero lo hacen desde el desconocimiento de lo que ha sido nuestra organización. Acá nunca ha existido dogma alguno”, sentencian.

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