Plan de AMLO para evitar robo de combustible tiene a México “desabastecido”

La escasez de combustible ha provocado filas de casi dos kilómetros y disputas por conseguir algo de gasolina. Foto: AFP

Algunos oleoductos fueron cerrados y para la distribución se están usando camiones cisterna. Pero la ciudadanía se queja por las largas filas en estaciones de servicio.


Andrés Manuel López Obrador está sufriendo su propio “gasolinazo”. El 27 de diciembre, a casi un mes de haber asumido la Presidencia de México, AMLO anunció un plan para frenar el “huachicol”, término coloquial que utilizan los mexicanos para referirse al robo de combustible, que le provoca al país pérdidas de US$ 3.000 millones al año. Sin embargo, esta idea -que comenzó a aplicarse la semana pasada- ha provocado el efecto contrario: escasez de gasolina.

La estrategia del gobierno de AMLO ha tenido como eje central el cierre de al menos cuatro de los 13 oleoductos de Petróleos Mexicanos (Pemex), el mayor contribuyente fiscal del país. El objetivo ha sido evitar que las redes de “huachicoleros” en las que, según el gobierno, participaban empleados de Pemex, se robaran el combustible a través de perforaciones clandestinas. El problema es que esto hizo que se interrumpiera también el suministro a decenas de ciudades, lo que ha provocado protestas, disputas políticas y filas de hasta dos kilómetros en las estaciones de servicios.

Para evitar los robos, el gobierno ordenó el envío de combustible a través de camiones cisterna, pero hasta ahora la distribución no ha podido satisfacer la demanda. Mientras muchos mexicanos han expresado su rechazo a esta medida, López Obrador se ha mantenido firme con su plan. De hecho, días atrás anunció que su idea ya estaba haciendo efecto. Así, si antes se robaban 787 tuberías diarias en promedio, con la estrategia han disminuido a 177.

Mientras analistas financieros y el propio Banco de México (central) han advertido sobre el impacto económico que podría provocar esta estrategia, varios municipios han decidido enviar a sus policías a trabajar a caballo o en bicicleta, como una solución a corto plazo.

Al mismo tiempo, para intentar superar el desabastecimiento, AMLO autorizó la participación de privados en el transporte de la gasolina. El objetivo de esto es agilizar el suministro a través de autotanques de la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga, lo que permitirá que la capacidad de distribución aumente de un 35% a un 50%.

El 75% del combustible que importa México proviene de Estados Unidos, y hace unos días The Wall Street Journal aseguró que el país habría reducido en un 25% las importaciones respecto de enero de 2018. No obstante, AMLO señaló: “parece que este periódico no hizo la investigación suficiente y no actuó con profesionalismo. Yo puedo probar con datos que estamos, desgraciadamente, comprando más gasolina en Estados Unidos”.

En el mismo mensaje, llamó a los mexicanos a tener paciencia ante la escasez de combustible: “No caigamos en pánico, en compras precipitadas. Si tienen combustible no se preocupen, no se va a acabar la gasolina. Administren lo que tienen y no consuman más de lo necesario”.

Además, aseguró que seguirá peleando contra los “huachicoleros”. “No nos vamos a dar por vencidos, a ver quién se cansa primero”, advirtió.

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