El tren subterráneo que planea unir a Beijing con Taiwán

Un tren de alta velocidad circula en la ciudad de Taipei.

Es uno de los proyectos más ambiciosos de China. El túnel ferroviario sería tres veces y medio más largo que el tren europeo con el récord mundial. Aunque las tensiones políticas entre ambos gobiernos chinos podrían frenar la esperada cercanía.


El lema “una China, dos gobiernos” podría transformarse en realidad con un túnel ferroviario que pretende unir a la República Popular de China liderada por el mandatario Xi Jinping con la República de China -conocida como Taiwán- presidida por Tsai Ing-wen.

El ambicioso proyecto está inspirado en el túnel que une a Reino Unido con Francia, que tiene 37,9 kilómetros de extensión. El plan asiático planea superar y quitarle el récord mundial del tren subterráneo más largo del mundo al tener un diseño de 135 kilómetros de largo, que uniría la isla de Pingtan con Hsichu.

El proyecto chino tendría tres vías para túneles individuales, los que estarían sumergidos a 200 metros. Estaría ubicado en medio de la falla del terremoto Fujian Binghai y la falla de la cuenca occidental de Taiwán, pero en un sector geológico estable, según China Daily. Las dos vías principales serán para los trenes de transporte de pasajeros en direcciones opuestas. Mientras que el tercero sería para las líneas eléctricas, cables de comunicación y salidas de emergencia, según el diseño preliminar.

Los trenes serán casi un tercio más grandes que los del Eurotúnel, lo que permite mayor velocidad en el viaje y la capacidad de transportar cargas de mayor volumen. El tren submarino chino podría alcanzar hasta 250 km/h para el año 2030, mientras que el europeo solo puede operar a 160 km/h.

De acuerdo con el informe, el tren viajará desde la isla Pingtan, que es la zona físicamente más cercana a Taiwán desde China y que desde 2013 es zona franca establecida por Beijing para impulsar el comercio con Taiwán. Mientras que Hsinchu está a 32 minutos de Taipei, la capital de Taiwán.

La idea de construir un túnel para comunicar Beijing con Taiwán fue propuesta por primera vez en 1996 por el profesor de la Universidad de Tsinghua, Wu Zhiming, pero no tuvo avances debido a las contantes tensiones políticas entre ambos gobiernos.

En 2016 la idea tomó peso después que el proyecto “autopista Beijing -Taipei y el enlace ferroviario” fue incluido en el XIII Plan Quinquenal de China (2016-2020). El diseño fue finalizado en 2017 con fondos de la Academia de Ingeniería China, según confirmo el diario South China Morning Post (SCMP).

Algunos investigadores señalaron al SCMP que es posible que Beijing comience a trabajar en el proyecto de manera unilateral de forma simbólica. En especial, porque el costo especulativo del proyecto, según Global Construction Review, es de US $ 80 mil millones, monto por el que Beijing y Taipei deben llegar a un acuerdo de financiamiento. “El gobierno de Taiwán ni se lo plantea. Su política es la de alejamiento del continente. El gobierno de Tsai Ing-wen quiere diversificar riesgos y preservar el statu quo (ni independencia ni unificación)” señaló a La Tercera, Xulio Ríos, director del Observatorio de la Política China.

En los años 40 estalló la guerra entre el Partido Nacionalista Chino y el Partido Comunista. Finalmente las fuerzas comunistas tomaron el control de la mayoría del territorio chino y en 1949 los nacionalistas se trasladaron a Taiwán. Beijing considera a la isla como parte de su territorio, por lo que el acuerdo de la construcción del túnel enfrentar nuevamente a ambos gobiernos.

En abril pasado, políticos de Taiwán señalaron que el proyecto es “disparatado”. Según el diario Asia Times, en 2016, cuando Beijing proclamó la idea, Taipei llamó a una sesión urgente en la que el entonces primer ministro Simon Chang criticó cómo fue abordado el proyecto y la “visión de túnel”. Además de evidenciar el temor de Taiwan en cuanto a que el túnel le daría un atajo a militares chinos para controlar la isla.

“Esta vía de transporte facilitaría los intercambios de todo tipo y reforzaría la conexión e interdependencia mutua. Simbólicamente, equivaldría a hacer irreversible e inevitable el proyecto de reunificación, parte irrenunciable del sueño chino del mandatario Xi Jinping”, concluyó Ríos.

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