Uruguay ya vacunó al 20% de su población mientras se debate entre libertades y restricciones

REUTERS/Ana Ferreira Cirigliano

En el país de la banda oriental del Río de la Plata viven el momento más crítico de la pandemia, al superar los 100.000 contagios durante la última semana, mientras avanza el proceso de vacunación. En tanto, el presidente Lacalle Pou se niega a imponer un confinamiento total y apela a la "libertad responsable".




Uruguay, que superó las mil muertes con covid-19, avanza a toda máquina en la vacunación de su población sin paralizar la economía ni renunciar a la “libertad responsable” de sus ciudadanos, mientras la oposición reclama más restricciones.

Más del 80% de las 1.009 muertes por covid-19 en Uruguay se produjeron en 2021, marcando un momento crítico de la pandemia que el año pasado parecía bajo control.

Mientras entre marzo de 2020 -cuando aparecieron los primeros casos de coronavirus- y diciembre el país de 3,5 millones de habitantes contabilizó apenas 181 decesos por covid, en los primeros tres meses de 2021 sumó más de 800 defunciones, 400 de ellas solo en marzo.

Esta semana superó además los 100.000 contagios, de los cuales casi el 60% ocurrieron en los últimos 90 días.

Este sostenido incremento se ha traducido en una mayor cantidad de enfermos graves: un 42% de las camas de cuidados intensivos de todo el país están ocupadas por pacientes covid, por encima del 35% considerado el límite para entrar en una "zona roja" de saturación del sistema de salud.

Los números ilustran el radical cambio de escenario que vive la nación sudamericana, distante del manejo exitoso de la pandemia que nunca apeló a la cuarentena obligatoria y que le valió elogios en buena parte del mundo.

Libertad o restricciones

En este contexto, la comunidad científica y gremios médicos, así como la oposición e incluso socios políticos del gobierno reclaman medidas más restrictivas de la movilidad.

Pero el presidente Luis Lacalle Pou, de centroderecha, ha sido enfático en descartar un confinamiento obligatorio, argumentando que su gobierno "no cree en un Estado policíaco", e incluso se ha mostrado reticente a volver a cerrar al menos algunos sectores de la economía.

El mandatario considera que las medidas vigentes, como la suspensión de las clases presenciales o el cierre de algunas oficinas públicas, son "suficientes" si son acompañadas por el comportamiento individual.

Lacalle Pou ha enarbolado la bandera de la "libertad responsable", concepto al que apeló en varias ocasiones en 2020, cuando se negó a decretar la cuarentena a pesar de los múltiples pedidos de la oposición de izquierda y otros sectores.

El grupo de científicos que asesora el gobierno publicó en febrero un documento con recomendaciones de medidas que tras la apertura de actividades de 2020 no se han retomado, como el cierre de bares y restaurantes, la suspensión del deporte profesional y de servicios religiosos, la clausura de casinos y un cierre más estricto de las fronteras.

Colapso y vacuna

Un eventual colapso del sistema de salud es ahora el foco de atención y esta semana se convirtió en tema de debate entre quienes apoyan las decisiones del gobierno y los que sostienen que es imperativo endurecer las medidas.

En esa pulseada se metió días atrás el Sindicato Médico del Uruguay (SMU), al pedir a los galenos que se filmaran testimoniando sobre el “desborde” del sistema de salud y difundieran los videos por redes sociales.

Aunque el SMU indicó que su único objetivo era concientizar a la población, políticos oficialistas lo consideraron una “campaña” contra el gobierno, negando además que los hospitales estuvieran desbordados.

El martes se filtró un documento del Ministerio de Salud Pública (MSP) que fue repartido entre sanatorios para definir prioridades de ingreso a las unidades de cuidado intensivo, lo que para algunos demuestra que el propio gobierno está previendo el peor escenario.

Asimismo, aunque el MSP ha sumado decenas de camas de terapia intensiva, la sociedad de intensivistas ha señalado que no hay suficientes recursos humanos para atenderlas.

La otra cara de la moneda es la vacunación, que desde que comenzó el 1 de marzo avanza a todo vapor: en un mes, casi el 20% de la población recibió ya la primera dosis de CoronaVac o Pfizer.

Mediante acuerdos con el laboratorio estadounidense y con el chino Sinovac, Uruguay se aseguró cinco millones de dosis, de las cuales dos millones ya arribaron al territorio nacional.

El país también espera la llegada de vacunas de AstraZeneca, adquiridas mediante el mecanismo Covax. Este domingo llegarían las primeras 48.000 dosis, según afirmaron medios locales.

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