Venezuela: el país del desencanto y la crisis permanente

In The Caracas Slums That Loved Chavez Maduro Is Now Despised (45452265)

El barrio caraqueño de Petare ha sido históricamente chavista, aunque esto estaría cambiando.

Antes un bastión caraqueño del chavismo, muchos habitantes de Petare han tomado distancia de Maduro. Pero también la oposición tiene su propio desafío.




"Fue cuando me acerqué a ayudar a los muchachos que habían sido atropellados por la ballena cuando me dispararon con un cartucho de gas lacrimógeno que me pegó en la cabeza y me desprendió la retina", cuenta L., un hombre de 61 años que por miedo a represalias quiere guardar el anonimato. Ballena es como le dicen en Venezuela a las tanquetas blindadas que usa la Guardia Nacional Bolivariana.

L. se estaba manifestando en la autopista Fajardo, junto a la base militar La Carlota, el martes 30 de abril, horas después de que el líder de la oposición, Juan Guaidó, quien también reclama la

Presidencia del país, hiciera un llamado a un levantamiento militar, que fue solo respondido por un puñado de uniformados.

"Prefiero no decir más porque hay que tener cuidado. Están arrestando mucho", dice L. que fue testigo de cómo una tanqueta pasó por arriba de algunos de los manifestantes. El golpe del cartucho de gas lacrimógeno, además de desprenderle la retina, le hizo perder el conocimiento. "Me sacaron de ahí inconsciente", afirma.

Sin embargo, el día después, durante la marcha del 1 de Mayo organizada por la oposición, L. estaba nuevamente manifestando, con su ojo emparchado: "Todavía no pude ir al médico porque es muy caro".

Venezuela, vivió entre el 30 de abril y el 1 de mayo jornadas muy violentas que dejaron por ahora cinco muertos. En lo que va del 2019, ya suman 58 el número de fallecidos en protestas, según la ONG Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos.

"La intención fue claramente un golpe de Estado", dice Peter P, que trabaja en una universidad y reside en Petare, uno de los barrios humildes más grande de América Latina, con casi 800.000 habitantes. "La oposición quería medir si se sumaban los militares, pero no. Eran pocos. Y quedó claro que no tienen el respaldo de las Fuerzas Armadas", dice Peter, que se identifica como chavista, de izquierda y radical.

Como a casi todos los venezolanos, a Peter lo tomó por sorpresa el llamado de Guaidó al levantamiento militar. "Ellos consideraban que iba a ser como el Caracazo. Pero la gente no quiere eso", agrega Peter, en referencia a los violentos disturbios que dejaron 276 muertos en 1989 por protestas contra las reformas económicas del gobierno de Carlos Andrés Pérez.

Pero el Caracazo, como el apoyo de los militares, nunca llegó. Tampoco ayudó la muestra de fuerza al haber liberado al líder de la oposición, Leopoldo López, de su arresto domiciliario, donde cumplía una condena de 13 años. López y su familia terminaron refugiados en la embajada de España, país que aseguró que su sede en Caracas no se convertirá en un centro de activismo político.

El 1 de mayo, Peter, como miles de simpatizantes del Presidente Nicolás Maduro, salió a las calles para manifestarse a favor del gobierno. "Había menos gente que cuando estaba Chávez, pero éramos muchos. Caminé los 14 kilómetros de la marcha. Maduro salió fortalecido porque fracasó el golpe de Estado", dice Peter, reflejando el sentimiento de quienes manifestaban junto a él.

"Yo fui chavista"

Antes un bastión del chavismo, hoy muchos habitantes de Petare están desencantados con el gobierno. "Yo fui chavista hasta que llegó Maduro", dice Anderson P., sobrino de Peter. Como tantas familias venezolanas, la política es un tema que divide. En la familia de Peter y Anderson el tono se mantiene cordial a pesar de las diferencias.

"Todos los que van a la marcha de Maduro son trabajadores públicos que están obligados. Tengo amigos que trabajan en los ministerios y tienen que ir, sino pierden el empleo", dice Anderson que hoy apoya a la oposición.

"Cuando estaba Chávez se veían solo camisetas rojas en las marchas, ahora se ven más marrones", dice Anderson, resaltando la presencia en las manifestaciones chavistas de las Milicias Bolivarianas, un cuerpo uniformado de civiles y ex militares, en gran parte gente de la tercera edad.

Pero a pesar del desencanto con el gobierno, Petare es ajeno a las protestas. Durante el levantamiento las calles estaban vacías, a diferencia de otras partes de Caracas, como Altamira o Chacao, zonas de clase media y alta, donde las plazas y avenidas se llenaron de manifestantes opositores a Maduro.

"La gente tiene miedo", explica Anderson. "Creo que este sábado (hoy) irá poca gente a la marcha de Guaidó. Hay miedo a los militares y a los colectivos", agrega.

La oposición lanzó un llamado para que hoy los venezolanos marchen hacia los cuarteles del país para pedir a los militares que abandonen a Maduro. Sin el apoyo de las Fuerzas Armadas, es inviable lograr el cambio de gobierno exigido por Guaidó. Enviar a miles de manifestantes hacia las bases es una nueva apuesta que puede terminar nuevamente en violencia y que hasta ahora no logró hacer temblar a Maduro.

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