Balaceras y muerte: ¿qué falló en el Plan La Legua?

Autor: Leyla Zapata

El velatorio de Carlos Hidalgo Gálvez (16), alias “El Rey”, en La Legua.

La violencia generada por la disputa de bandas narco para obtener el control de la población de San Joaquín, enfrenta a autoridades sobre la real efectividad de la iniciativa que buscaba mejorar las condiciones de vida en la zona.


A las cinco y media de la tarde del jueves , los restos de Carlos Hidalgo Gálvez (16), conocido como “El Rey” o Carlitos, llegaron en medio de balazos y fuegos artificiales al pasaje Santa Catalina, en plena población La Legua Emergencia de la comuna de San Joaquín. Se trata de un territorio dominado por el clan Gálvez, lugar donde dieron el último adiós a quien se perfilaba como uno de los herederos de la mafia narco. Su “carrera” quedó truncada cuando recibió múltiples impactos de bala el miércoles, en medio de una trampa que le preparó la banda rival “Los Cochinos”, quienes están en una abierta lucha con “Los Gálvez” para obtener el control de la zona.

Desde octubre del año pasado, y hasta hace un par de semanas, hubo una suerte de tregua entre los dos clanes. Los Cochinos decidieron aprovechar que el líder de sus rivales, el “Guatón Fabián”, fue detenido en octubre e iniciaron conversaciones con los grupos más pequeños que operan en la población, con el objetivo de aunar fuerzas y destronar a sus adversarios. “Los Cochinos se aliaron con el Cabezón y Los Cototos, para retomar el control”, dice un vecino del lugar, quien relató que la noche del jueves fue imposible dormir producto de los disparos en honor a Carlitos.

“A él le ofrecieron una tregua y lo invitaron a una de las casas que manejan Los Cochinos, para ponerse en la buena, pero en realidad le iban a hacer ‘la casita’, es decir, una vez adentro lo iban a matar. Él se dio cuenta y respondió disparando”, relata la misma persona.

Hoy los enfrentamientos por el control de La Legua son reiterativos. La tregua terminó y testigo de esto son los disparos, que se pueden escuchar por varias cuadras a la redonda.

Plan La Legua

La violencia que se ha vivido en las últimas jornadas en la población también ha enfrentado a diversas autoridades, quienes ponen en duda la real efectividad que ha logrado el Plan La Legua.

En la primera administración de Sebastián Piñera se inició la intervención de la población bajo el alero del Ministerio del Interior. Luego, en el gobierno de Michelle Bachelet, la Intendencia Metropolitana, con Claudio Orrego a la cabeza, se hizo cargo de los planes integrales de barrios críticos, que incluía una iniciativa para reducir la violencia en esta población. Lo mismo se aplicaría para Bajos de Mena en Puente Alto, Parinacota en Quilicura y El Castillo en La Pintana.

En La Legua se abrieron dos de los 13 pasajes a fines del año pasado. Pero “no significó ningún aporte en términos de seguridad”, asegura la intendenta Karla Rubilar. Añadió que “nosotros no hemos visto ningún resultado real” e indicó que los planes impulsados por Orrego se están reestructurando, a través del trabajo del sociólogo Carlos Acevedo. Se cambiará la mirada de barrio crítico por la de prioritario.
El exintendente Claudio Orrego cuestionó la suspensión de la iniciativa y señaló que “lo que hicimos en la unidad de planes integrales fue un gran avance y que, lamentablemente, por todo lo que sé, se ha descontinuado y no sé con qué se ha reemplazado”.

Rubilar, al respecto, indicó que “cuando llegamos a la intendencia y evaluamos los planes integrales, nos encontramos con una enorme cantidad de operadores políticos. El gran problema es que la menor cantidad de pega fue la de intervención de los barrios mal llamados críticos”.

De visita en La Moneda

Este viernes el alcalde de San Joaquín, Sergio Echeverría, acudió a La Moneda a pedir reactivar el Plan La Legua al ministro del Interior, Andrés Chadwick, y a solicitar un “control más efectivo de las bandas de narco”.

Al término de la cita, el edil dijo que se retiró satisfecho, porque “lo que ha manifestado el ministro del Interior es el compromiso de trabajar junto al municipio, para reactivar un plan que permite desarrollar trabajos en el ámbito de la vivienda, de la salud, de la educación. Es decir, enfrentar las causas de fondo que generan vulnerabilidad, marginalidad y que permite a los narcotraficantes reclutar muchos jóvenes para su acciones ilícitas”.

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