Febrero, el mes de Santiago sin santiaguinos

Captura aérea de la intersección de Departamental y Vicuña Mackenna, tomada a las 15.30 horas. Foto: Patricio Fuentes

Viajes más rápidos. Calles y avenidas con tránsito expedito. Bancos y restaurantes sin filas. El único período del año en que el Metro baja de los 2 millones de usuarios. Son los 28 días en que la capital respira. O eso al menos parece.


“En febrero siempre hay menos gente, yo me tengo que preparar desde antes, porque sé que voy a vender solo la mitad de lo que vendo habitualmente”, dice Myriam, dueña de un quiosco en Escuela Militar, uno de los puntos más sobrepoblados de Santiago. Al menos durante todo el año. Salvo en febrero.

Según el último censo, en la capital viven 7.112.808 habitantes. Y es durante este mes, y solo en éste, cuando una buena parte sale de vacaciones. Imposible cifrar cuántos con certeza. Pero sí hay estimaciones. Sensaciones.

Los usuarios del Metro, por ejemplo, gozan de varios centímetros más de espacio. Según informa la propia empresa, en un día normal de este mes viajan en promedio casi 700 mil personas menos que en cualquier jornada del resto del año. Esto, considerando que solo el pasado 22 de enero comenzó a operar la Línea 3. En 2018, cuando ese tramo aún no existía, viajaron 1.875.857 personas en febrero, siendo el único mes de todo el año que bajó de los 2 millones de usuarios.

En las calles también se nota la escasez de santiaguinos. Según el MOP, 348 mil vehículos salieron de la Región Metropolitana durante el primer fin de semana de febrero. Y podrían ser más, ya que, por ejemplo, solamente el peaje de Nueva Angostura dio el paso a 473 mil vehículos con dirección al sur en lo que va del mes. Y contando.

Según datos de la Unidad Operativa de Control de Tránsito (UOCT), en total, los vehículos que han salido en estos días representan un 23% menos de tráfico. Y en muchas calles el “despeje” se nota a simple vista.

En la comuna de Providencia, por ejemplo, en la avenida Francisco Bilbao con calle Suecia, aquel flujo se reduce en un 36%, y en Ñuñoa, en la intersección de las siempre saturadas Grecia con Pedro de Valdivia, la densidad automovilística cae en un 31% con respecto al resto del año.

La propia autoridad del ramo lo tiene claro. El ministro de Transportes (s), José Luis Domínguez, sostiene que “al igual que todos los veranos, los flujos vehiculares de Santiago disminuyen de manera considerable. Este fenómeno tiene una incidencia directa en los tiempos de traslado en el transporte público, sobre todo en las horas punta, donde los usuarios pueden notar de manera efectiva cómo sus viajes se reducen de manera sustancial”.

En esa misma línea, Iván Poduje, director del centro de estudios Espacio Público, señala que “definitivamente hay menos tacos, la gente anda más relajada. Es todo más amable. Pero esto es una cosa artificial, dura solo un rato. Además, este año no se disfruta tanto. Afecta el calor, febrero ha sido insoportable por las temperaturas”.

Calor que sufre, siente y ratifica Jenny, funcionaria de aseo municipal de Ñuñoa, quien reconoce que, pese a las inclemencias del tiempo, efectivamente hay menos “pega”: “Ojalá fuese febrero todo el año”, implora.

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