La Tercera

Gerardo Varela: los ideólogos se apoderaron de la educación con Bachelet

El ministro de Educación, Gerardo Varela, en el congreso organizado por Conacep.

Frente a sostenedores, el ministro calificó de “irresponsable” el trabajo de las autoridades del Mineduc en los cuatro años anteriores.

El ministro de Educación, Gerardo Varela, eligió una invitación de la Conacep, entidad que agrupa a colegios particulares subvencionados, para pronunciar un discurso enjuiciando la gestión del gobierno de Michelle Bachelet en materia de educación. Pese a que anteriormente había hecho noticia por otras frases, como la petición de perdón a los sostenedores de colegios, por primera vez Varela realiza un cuestionamiento que abarcó prácticamente los cuatro años que la Nueva Mayoría tuvo el mando del Mineduc: “Perdimos cuatro años dedicados a discusiones que interesan a los ideólogos pero no a las familias, docentes y niños”.

En el inicio de su alocución el titular de Educación dijo que “en ocasiones anteriores les he pedido disculpas por lo mal que los trataron, que por algunos abusadores los metieron a todos en el mismo saco (…) Por eso he criticado a la educación en el gobierno anterior, porque se apoderaron de ella un grupo de ideólogos con más prejuicios que experiencia, con ganas de decirle al resto cómo deben vivir su vida, cómo deben ser felices y cómo y dónde deben educar a sus hijos”.

Frente a unas 300 personas, principalmente sostenedores, añadió que “esas malas políticas públicas nos han llevado a no invertir en educación, sino que a gastar en ella. Y esto se nota porque a pesar del incremento del gasto público, la aguja de la calidad no se mueve. Por eso, no es raro que tantos se opongan a seguir midiendo la calidad, nada más odioso que un termómetro que con rigurosa periodicidad nos advierte que no mejoramos”.

Además acusó a las autoridades del gobierno pasado de no saber sobre educación: “Me revela la arrogancia de los que no saben que no saben, de los que miran la educación desde la vereda del prejuicio, la teoría y la superioridad moral y no desde la humildad, la realidad y el conocimiento empírico de los que trabajan en ella”.

Y argumentó que “me parece irresponsable hacer política pública sin evidencia, y peor todavía contra toda evidencia”.

Varela también acusó al Mineduc anterior de dejar una serie de dificultades por resolver: “Hoy enfrentamos problemas urgentes que debemos solucionar: un Simce estancado, una educación municipal desfinanciada, una batería de reformas complejas que debemos implementar, incertidumbres jurídicas, y una carga burocrática excesiva a quienes debieran ser nuestros más cercanos aliados: los sostenedores, los directores de colegios, los profesores y a todos los que realizan labores administrativas”.

Las declaraciones del ministro generaron molestia en los parlamentarios de la oposición y quienes fueron parte de la repartición en el periodo pasado.

El diputado de la DC Mario Venegas sostuvo que “me convenzo cada vez más que el ministro tiene problemas de aprendizaje. Mete la pata una y otra vez y la sigue metiendo, no aprende” .

Venegas añadió que “es claro que no le reconocemos ni tiene ninguna autoridad en materia educacional para venirnos a dar lecciones a aquellos que hemos trabajado seria y decididamente. Puede él no compartirlo, pero no tiene autoridad para criticar nuestro trabajo”.

En tanto, el exjefe de Educación General del Mineduc, Gonzalo Muñoz, dijo que “sorprende que se siga hablando de las reformas del periodo anterior como algo innecesario o sin sustento empírico, cuando todo el mundo especializado y organismos como la OCDE han respaldado el valor de los pasos que el sistema educativo está dando con leyes como inclusión y nueva educación pública”.

El diputado de la UDI Jaime Bellolio respaldó las opiniones de Varela y dijo que “me parece que el ministro interpreta plenamente a miles de educadores, apoderados, familias y estudiantes, que buscan que la discusión vuelva sobre el eje de la calidad, de cómo se crean más oportunidades. De dejar el puño en alto y pasar a la mano abierta al diálogo, de hacer reformas sobreideologizadas y que miran con desconfianza y profunda irritación a lo diverso”.