Isapres: El proyecto de Bachelet que nunca vio la luz

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La exministra Carmen Castillo en el Congreso Nacional. Foto: ATON

Desacuerdos en torno a la tarificación del plan único y el gasto que implicaba modernizar Fonasa entramparon la iniciativa, cuya elaboración terminó a fines de 2016, pero que no llegó al Congreso.




Una comisión asesora que generaría propuestas para crear una nueva Ley de Isapres fue uno de los compromisos de los primeros 100 días del gobierno anterior. Y pese a que la reforma a las isapres fue anunciada varias veces por la entonces Presidenta Michelle Bachelet, finalmente el Ejecutivo se retractó de enviar el proyecto al Congreso.

La iniciativa, que quedó redactada a fines de 2016, no alcanzó acuerdo en la modalidad de tarificación y se entrampó, finalmente, por las mejoras que proponía para Fonasa -a objeto de evitar una migración masiva de afiliados-, por los mayores costos que implicaba para el Estado.

Según el proyecto al que accedió La Tercera, la iniciativa del gobierno pasado consistía en la creación de un Conjunto de Beneficios de Salud (CBS), un plan único al que accederían los usuarios del sistema privado. A la par, la reforma buscaría avanzar gradualmente hacia la igualación de coberturas de Fonasa, en relación a las que tendrían las isapres.

El modelo proponía que las isapres ofrecieran el CBS hasta en tres redes distintas. Una prima adicional permitiría elegir la red, por lo que las diferencias se darían solo en hotelería. Además, se establecía como protección financiera un tope anual del 30% de la renta imponible del cotizante, como límite para el gasto anual en salud de cada familia. También se eliminaba la declaración de salud para los afiliados de isapres y en un plazo de cinco a siete años para los usuarios de Fonasa, período en el cual se fortalecería el sistema público.

Andras Uthoff, miembro de la comisión de expertos que trabajó en el proyecto, señaló "que el CBS estaría compuesto por las prestaciones actualmente disponibles en los planes de salud (...) estas se actualizarían en base a criterios de efectividad, eficiencia y sustentabilidad".

El experto también explicó que el modelo "contaría con un sistema de cobertura financiera proporcional, 60% ambulatoria y 80% hospitalaria. Además, existirá un techo de copago familiar al año, para evitar catástrofes financieras y asegurar que fuera accesible para las personas y familias".

Una de las medidas para fortalecer el sistema de Fonasa era la incorporación de una prima adicional de hasta un 1% para que los usuarios que quisieran pagarlo, accedieran a una red más amplia de prestadores.

La exdirectora de Fonasa, Jeannete Vega, quien también trabajó en la reforma, sostuvo que "una de las preocupaciones de los usuarios es que a veces no tienen la posibilidad de atenderse con los prestadores que ellos quieren, porque no tienen cobertura, entonces se les daría a las personas que quisieran la posibilidad de aportar un porcentaje adicional para mejorar la hotelería".

Otro de los puntos que generó discusión respecto de la propuesta fue la creación un Fondo Mancomunado de Salud, que financiaría Trasplantes y Medicamentos de Alto Costo GES. Según Uthoff, el objetivo de ese fondo era "favorecer la integración del sistema de salud chileno e ir disminuyendo la desigualdad en el acceso a las prestaciones de salud".

Según Héctor Sánchez, director del Instituto de Salud de la U. Andrés Bello, este fondo "fue lo que terminó matando ese proyecto. Si bien empezaba muy acotado, podría ir creciendo y abría la puerta a un seguro único de salud de manera subrepticia. El gobierno se dio cuenta de que no tenía las evaluaciones económicas del impacto financiero que esto podría tener para el Estado, por lo que decidió parar el proyecto".

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