La electromovilidad llega a aplicaciones de transporte privado

Según datos entregados por el gobierno, al preferir un auto eléctrico, más de tres toneladas de CO2 se dejan de emitir al año y 1.300 litros de combustibles se dejan de quemar.


De acuerdo a lo que establece la Ruta Energética 2018-2022, diseñada por el Ministerio de Energía, la meta es aumentar 10 veces el número de vehículos eléctricos que circulan por el país, puesto que al preferirlos, más de tres toneladas de CO2 se dejan de emitir al año y 1.300 litros de combustibles se dejan de quemar.

Además de aquello, desde el Ejecutivo también destacan otra de las ventajas de este tipo de transporte: la posibilidad de contribuir a generar una ciudad más silenciosa y más calmada, puesto que prácticamente no emiten ruidos.

Teniendo en cuenta esto, Cabify ha decidido incorporar modelos eléctricos a su flota, para así, en marzo 2019, contar con una categoría especial para estos vehículos y con al menos 100 de ellos.

"La electromovilidad es parte de las tendencias actuales en materia de movilidad y nosotros nos adaptamos a los avances tecnológicos e innovación. Además, estamos generando un beneficio importante en el ahorro de bencina para los socios conductores, ya que un auto tradicional destina cerca del 65% de sus costos en combustible", comenta al respecto Agustín Guilisasti, gerente general Cabify Chile.

Roberto Donoso es socio conductor de Cabify y además uno de los pioneros en la empresa por optar por esta alternativa más sustentable. Para él el cambio ha sido total, primero que todo porque ahora gasta mucho menos, siente que contribuye con el medio ambiente y además no hay ruido.

"No hay ruido, no contaminas, el consumo es menor. Yo antes andaba en una auto en el que gastaba 15 mil pesos diarios me fuera mal o bien. En este auto gasto alrededor de 1.500 pesos en 100 km, mientras que en uno a bencina gastaba cerca de 9 mil pesos en los mismos 100 km. Es harto el impacto", relata.

La masificación de estos autos quizás no sea inmediata, por el valor que tienen, pero para Roberto el cambio cultural ya ha comenzado, varios colegas le preguntan por su experiencia. "Yo creo que si el gobierno empezara a subsidiar esto la gente cambiaría", asegura.

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