La “Eunacom” que aqueja a los abogados venezolanos en Chile

Un examen oral y una práctica de seis meses son parte de los requisitos para revalidar sus títulos profesionales. En los últimos seis años, tan solo cuatro, de un total de 133 solicitudes, han sido aprobadas.


El trabajo de vendedor de telas y cortinas que consiguió el venezolano Franklin Franco (48) tras llegar a Chile era muy distinto al que desempeñaba en su país, donde, tras ejercer cerca de 17 años como abogado penalista, había llegado a ser fiscal del Ministerio Público. Así como él, un creciente número de profesionales llega cada año desde Venezuela buscando mejores oportunidades, sin embargo, pocas veces logran ejercer en su campo.

El problema que enfrentan es que Venezuela no cuenta con convenios de revalidación de títulos, lo que obliga a los abogados de ese país que desean trabajar en Chile a realizar un extenso proceso en la Universidad de Chile, que incluye una práctica profesional de seis meses y un examen oral que muy pocos logran aprobar.

Según información que entregó el plantel, en los últimos seis años han recibido 133 solicitudes de revalidación de títulos por parte de abogados venezolanos, y de ellas solo cuatro han sido aprobadas (ver infografía).

De esta forma, esta prueba se ha convertido en una especie de “Eunacom”, el examen que tienen que dar los médicos para trabajar en el sistema público de salud y para postular a los programas de especialización.

Franklin Franco pasó por un largo proceso antes de ser aprobado. En total, se preparó durante 12 meses. “La situación política y económica en mi país se había tornado tan grave, que tuvimos que venirnos a Chile junto a mi mujer y mi hijo. Al principio pensábamos que la revalidación no sería compleja, pero aquí nos dimos cuenta de que era necesaria mucha preparación”, relata.

El abogado explica que durante los primeros siete meses en el país trabajó de día y estudió de noche, además se inscribió en un centro de tutorías para rendir el examen. “Terminaba de trabajar como vendedor a las nueve de la noche y estudiaba a veces hasta las tres de la mañana, dormía cuatro o cinco horas”, recuerda.

En diciembre pasado tomó la decisión de renunciar a su trabajo para dedicarse completamente a preparar la prueba. “Desde diciembre mi esposa es la que ha llevado el peso de los gastos. La cantidad de horas que hay que dedicarle a cada materia es importantísima para poder aprobar. Ha sido muy fuerte, definitivamente se trata de un esfuerzo de toda la familia”, comenta Franco.

Pero el sacrificio tuvo recompensa: el 16 de mayo pasado rindió el examen y tras responder las preguntas de Derecho Civil, Derecho Procesal y Constitucional, le avisaron que había aprobado. Según explicó el abogado, otros dos venezolanos reprobaron la prueba.

Así como para los recién egresados que rinden el examen de grado, también existen tutorías para los extranjeros que desean hacer la revalidación. Uno de estos centros, y donde se preparó Franco, es Tutores Derecho. Según el director académico Juan Manuel Ramos, existen varios desafíos que enfrentan los postulantes extranjeros al momento de revalidar. “La primera es el formato del examen, que no es universal, por lo tanto, la primera gran dificultad es explicar en qué consiste el examen de grado. Muchos nos comentan que en sus países nunca se sometieron a exámenes de este tipo”, explica. En segundo lugar, añadió Ramos, está el tiempo y la necesidad de los postulantes de trabajar. “La revalidación es un examen con un volumen muy alto de materia, el estudio en promedio dura alrededor de 10 meses. Al llegar a Chile los abogados extranjeros no se imaginan que van a necesitar tanto tiempo de preparación. En la primera reunión les preguntamos cuánto tiempo creen que necesitan para estudiar y nos responden dos meses. Convencerlos de que esto dura mucho más es para ellos muy difícil”, cuenta Ramos.

Pero no solo el examen es complejo, explica Franco. “Ahora tengo que hacer una práctica de 20 horas semanales en una corporación de asistencia judicial, pero se hace muy cuesta arriba. Es muy difícil vivir con un ingreso, pero con ese horario solo podría optar a un trabajo part time”, señala.

Otro caso es el de la abogada penalista Scarlet Schiffino (48), quien a diferencia de Franco, ni siquiera ha podido comenzar el proceso. “Es muy costoso, pero necesito hacerlo. En diciembre me vine a Chile por la situación de Venezuela y dejé a mis hijos allá, estoy esperando poder estabilizarme y poder traerlos conmigo”, relata. Actualmente trabaja como secretaria, pero dice que cuenta con más de 24 años de experiencia.

Respecto de la baja tasa de aprobación de solicitudes, Schiffino indica que cree que sus años como profesional la pueden ayudar. “Si Dios quiere, el año que viene podré intentarlo”.

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