Los descargos de los ejecutivos de Enap que serán formalizados por la crisis en Quintero

EnapWEB

Declararon a la fiscalía que aplicaron medidas luego de que operadores advirtieran olores "fuertones". Cuestionan que el petróleo iraní sea el culpable de la crisis ambiental de 2018.




Fue maratónico. Cada uno de los ejecutivos de la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) Aconcagua declaró por dos días ante la fiscal regional del Biobío Ana María Aldana, entre el 29 de julio y el 13 de agosto. Se trata de Edmundo Piranino, gerente de Enap Refinería Aconcagua; Juan Pablo Rhodes, director del terminal marítimo de Quintero, y Carlos Lizana, jefe del área terrestre del terminal de Quintero.

Los tres, junto a otras cuatro personas -entre ellas tres ejecutivos de Enap Biobío-, serán formalizados el próximo 28 de noviembre por presuntos delitos medioambientales, en relación a los episodios de contaminación registrados en agosto de 2018 en Puchuncaví, Quintero y Talcahuano.

Los niños fueron los primeros en alertar con mareos, picor en los ojos y vómitos de que algo pasaba en Quintero, el 21 de agosto de 2018. A partir de ese día hubo sucesivos eventos de este tipo y se atendió a 1.359 personas por problemas de salud. Según la investigación de la fiscalía, habría ocurrido por la presencia de Iranian Heavy, un petróleo iraní con alto contenido de gas ácido sulfhídrico (H2S), traído por Enap a Chile.

El 14 de julio de 2018 llegó el crudo asiático en el buque Monte Toledo al terminal de San Vicente, en Talcahuano. El 3 y 4 de agosto de ese año, la embarcación descargó ahí parte del petróleo en el barco Cabo Victoria y se fue a Quintero, donde se puso en estanques el 8 de agosto.

Los episodios obligaron al gobierno a acelerar la aprobación de un Plan de Descontaminación en la zona y a elaborar una norma que estableció un máximo de dióxido de azufre.

El análisis de Lizana

Cuando ocurrió la emergencia, Carlos Lizana, jefe del área terrestre del terminal de Quintero, estaba en Perú por trabajo. Sin embargo, según declaró el 29 de julio, alcanzó a preparar la recepción del cargamento del crudo iraní antes de viajar el 17 de agosto de 2018.

-Fiscal: ¿Existió una preparación especial para su arribo?

-Lizana: Yo vine a Biobío a tomar conocimiento de todas las consideraciones de seguridad para el manejo del aditivo, porque presentaba riesgo para las personas.

Según el ingeniero, el peligro era la emanación del sulfhídrico por una eventual falla y el proveedor del aditivo para bajar la cantidad de H2S fue Baker Hughes. "Lo particular es que íbamos a aditivar el crudo. Pero con (...) lo realizado en Biobío fue suficiente, no hubo nada más especial y se siguió como una carga normal", declaró.

-Fiscal: ¿Cuántos Análisis de Sistema de Riesgo (ASR) se realizaron?

-Lizana: En el terminal de Quintero se hizo un ASR. Fue para la aditivación del crudo iraní.

Agregó que "suponía que (la carga de petróleo) traía 9.000 pm de H2S", pero que "no lo sabía, porque no le tomamos análisis".

-Fiscal: ¿Cuánto era lo más alto que usted conocía antes de esta carga?

-Lizana: No recibí en Quintero otro con alto contenido de H2S, sabía del caso de 2014, que tenía sobre 1.000 pm.

Explicó que el 8 de agosto partió el proceso de aditivación y que "el crudo quedó ahí". Luego, el 17 de agosto hicieron un drenaje en uno de los estanques, "porque Refinería solicitó que enviáramos ese crudo a Concón". Dijo que la sustancia estuvo en los estanques siete días.

También relató que ese día le preguntó al operador jefe, Diego Toro, cómo le había ido: "Me dijo que el drenaje se había realizado (...) y que había 'salido medio fuertón', estaba 'el agua medio pesada'".

-Fiscal: ¿Le dio alguna instrucción a Diego Torres ante este aviso de olor "fuertón"?

-Lizana: No. No le di ninguna instrucción.

Luego, sostuvo, el turno de noche informó por WhatsApp "de un fuerte olor en el terminal. Pedro Ponce, operador jefe, lo informó al grupo de supervisores". Después, indicó, "el turno de día informó olores, pero no la cuantía". Ante eso, "doy instrucciones de diluir circuito con agua de la red contra incendios y detener los drenajes". Lizana luego se fue a Perú, donde, dijo, se enteró por la prensa de lo que estaba ocurriendo en Quintero.

El reemplazante

Juan Pablo Rhodes, director del terminal marítimo de Quintero, reemplazó a Lizana cuando se fue a Perú la semana del 20 de agosto.

"El día 17 (de agosto) en la tarde-noche recibimos un WhatsApp de que había una percepción de olores en el terminal (...), pero no se refería a gas sulfhídrico u otro de afectación a las personas", declaró. Luego, indicó, Lizana ordenó diluir con agua y frenar el drenaje. "Entiendo que se ejecutó la instrucción", señaló.

Según Rhodes, el lunes 20 de agosto, "cuando llegué al terminal sentí un olor inusual cuando me bajé de la camioneta frente a la oficina". Por esto, dijo, ordenó no drenar otros dos estanques que contenían crudo iraní. "También se pidió aplicar espuma (...) que le quita el oxígeno y evita la eventual evaporación", declaró.

Aseguró que le sorprendió que "no habiendo pasado nada el fin de semana haya habido algo que tuviera riesgos para las personas. Nosotros en el terminal no tuvimos afectación por el tema de los olores, me parece poco lógico que este tipo de afectación genere impacto en personas en Quintero, porque Quintero está aproximadamente a cuatro kilómetros del terminal y no tuvimos ninguna sintomatología en las personas que trabajan con nosotros", dijo.

Agregó que acogió "la inquietud de los viejos con la seguridad" y suspendieron los drenajes. En total, fueron tres los operadores que alertaron de malos olores: Pedro Ponce, Rodrigo Gamboa y David Díaz. Incluso, enviaron correos de advertencia.

-Fiscal: El señor Gamboa indica que hay personas con síntomas como irritación de vías respiratorias, generando molestia en la visión, dolor de cabeza, etc. ¿Sabe quiénes fueron afectados?

-Rhodes: Yo entiendo que él hace un juicio sobre este producto. Que produce estos efectos al estar en contacto con él. Yo no entiendo que haya alguien afectado por esta situación ni tuvimos información que algún trabajador nuestro, desde el día 17 de agosto o en los días posteriores haya sido afectado.

El gerente

El 12 y 13 de agosto fue el turno del gerente Edmundo Piraino. Dijo que nadie hizo objeción a que llegara el crudo. "Solo me comentaron los temas de seguridad a abordar", señaló.

-Fiscal: ¿Vio la hoja de seguridad del producto?

-Piraino: Del crudo iraní, no. Vi su certificado de calidad.

Agregó que se enteró el 20 de agosto en la mañana de lo que estaba pasando. "Juan Pablo Rhodes me llamó por teléfono y me envió un correo (...) Me contó que tenían comentarios de unos operadores, me parecieron bien las medidas que estaba tomando". Luego, dijo, el 23 de agosto fue a Quintero a una reunión con el municipio.

"El problema era que había personas con síntomas de intoxicación y que había colapsado el Hospital de Quintero", declaró. Según Piraino, informó a asuntos corporativos de Enap que la empresa no tenía relación con lo ocurrido, "que era un hecho que creía que tenía que ver con emisiones atmosféricas que no teníamos en el terminal".

Consultado si le dijo al director de la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA), Sergio Barrera, que había crudo iraní que había sido drenado los días previos, su respuesta fue: "No, no le dije". También señaló desconocer quién decidió traer el petróleo a Chile.

El abogado querellante, Remberto Valdés, señaló que "los fiscales no les creyeron (a los ejecutivos). Seguiremos defendiendo a las más de 1.100 personas y contando lo que han sufrido nuestros clientes por las decisiones que tan mal tomaron los ejecutivos de Enap".

El abogado de los ejecutivos, Cristián Muga, dijo que "mis representados declararon por dos días cada uno de ellos, dijeron toda la verdad y queda muy claro que actuaron con toda la diligencia que les era exigible y que no propagaron indebidamente ningún agente químico que pusiera en riesgo la salud animal o vegetal. Esa es la acción que exige el delito que se imputa y mis representados no han incurrido en tal conducta".

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