Los detalles del macabro crimen del profesor de Quilpué

Foto: Agenciauno

La policía y sus cercanos analizan cada minuto de sus últimas horas, para intentar hallar alguna pista que arroje luces sobro lo ocurrido. Compañeros lo definieron como "ordenado, tranquilo y correcto".


Era el menor de ocho hermanos, por lo tanto “era la guagua de la casa”, recuerda Leandro Villegas, hermano de Nibaldo, el profesor de Villa Alemana que el 10 de agosto desapareció y cuyo torso apareció en el muelle Prat de Valparaíso, 5 días después.

Tras confirmarse su identidad, el sobrino de la víctima, Bernardo Canales, afirma que son “más dudas que certezas” las que quedan sobre la desaparición, a quien recuerdan como un hombre “ordenado, tranquilo y correcto”.

Según los antecedentes que ha recabado la familia, las últimas horas del profesor habrían sido normales. Tras dejar a su hija de siete años a cargo de su abuelo, en Viña, volvió a su hogar, aunque había dicho que se reunir iría con amigos, quienes descartaron que la junta se hubiese organizado.

Tras la ausencia del analista en sistemas, sus familiares llegaron a su hogar, donde vivía junto a su hija, de quien tenía la custodia provisoria mientras realizaba los trámites de divorcio de su exmujer. Allí se percataron que “lo único extraño era un vaso en el suelo, pero se podría haber caído. Lo único que faltaba era él”, cuenta el sobrino. “Ahora sólo buscamos justicia”, agrega Leandro.

De igual manera, en la residencia –dicen- se encontraba todo lo necesario para una convivencia que Nibaldo tenía el día siguiente, donde reunirían fondos para las clases de gimnasia artística de su hija. Bernardo relata que la última hora de conexión de su tío a Whatsapp fue cerca de las 23.30 horas el viernes, cuando estaba “poniéndose de acuerdo con la gente con la que tenía la actividad. Estaba confirmando para comprar un par de cositas”.

Aquella hora coincide con un fuerte ruido que el vecino de Nibaldo escuchó. “Como a las 23.30 o 00.00 horas siento un ruido espantoso, salimos y no había nada”, cuenta Winston Yáñez. “Era horroroso como ladraban los perros”, agrega su esposa, Verónica. Ambos recuerdan a Nibaldo como “un caballero, siempre había un ‘buenos días’, ‘buenas tardes’, era muy educado. Era muy querido y a mí me recordaba a mi hijo fallecido, quien tendría la misma edad”, confiesa el vecino.

Canales agrega que “no tenemos pena, tenemos rabia… cuando sepamos quiénes son los responsables, va a haber tiempo para… esto nos deja más dudas que certezas. No descartábamos que fuera él el que apareció, pero no creíamos porque tendría que haber tenido una doble vida muy marcada para que le pasara eso, pero era muy transparente”, relata el sobrino de quien también formaba parte del club deportivo amateur “Trisano” de Villa Alemana. “Mi hermano siempre fue muy deportista”, acota Leandro.

En el ámbito laboral, a pesar de nunca haber estudiado docencia, trabajó en establecimientos de Quillota, Limache, e incluso realizó algunas capacitaciones a Carabineros. En el CEIA, Nibaldo estuvo cerca de 10 años, siendo para sus colegas “más un amigo que un compañero de trabajo”, dice Paola Gutiérrez, quien cuenta que la última vez que lo vieron fue en una reunión de profesores “y organizó la foto que teníamos que subir a internet. Siempre tenía una sonrisa y los alumnos lo querían mucho. Esto es terrible y nadie lo esperaba, estamos consternados”.

La magnitud del crimen, inusual en la zona, alertó a las autoridades de Gobierno, por lo que el subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, anunció que “hemos acordado que a las reuniones mensuales que estamos haciendo de acuerdo al sistema S.T.O.P. (en Valparaíso), para ver cómo evolucionan las cifras de victimización, vamos a agregar siempre una reunión para ir viendo cómo avanza la investigación en estos delitos que son más violentos o que tienen gran impacto en la ciudadanía”.

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