Migrantes con ideas gourmet

“Bienmesabe”, la panadería venezolana.

Una mujer que amasa panes de guayaba, un emprendedor con una cocina multicultural y un colombiano que deja los pies en la calle para ofrecer café de grano. Tres extranjeros cuentan sus historias de éxito.


“Bienmesabe”, la panadería venezolana

En Venezuela trabajaba en telecomunicaciones, pero en la búsqueda de nuevas oportunidades, María Migdalia pisó suelo chileno por primera vez en 2014. Estaba embarazada, y para obtener recursos cocinaba en su casa y vendía en cuatro minimarkets cercanos. En 2016 participó en un programa de la Municipalidad de Santiago donde pudo adquirir herramientas básicas para emprender formalmente: amasadora, selladora al vacío y aplanadora. Cuando despidieron a su esposo, se decidieron por arrendar un local en calle San Francisco. Hoy venden panes de guayaba rellenos de coco y cachitos de jamón y queso, entre otros productos. Trabaja con su esposo y un equipo de panaderos, y en su año y medio de funcionamiento ha hecho alianzas con panaderías chilenas, abrió un local en Ñuñoa -que fue comprado por una pareja de chilenos- y en Rancagua. Su próximo paso es ofrecer la franquicia. “Se nos han acercado muchísimas personas y ya estamos trabajando en los manuales de procesos, estandarizando las recetas”, cuenta.

Café itinerante de Colombia a Santiago

John Wells se dedica desde hace más de 20 años a la gastronomía. Trabajaba como chef en un hotel en las islas San Andrés, en Colombia, y viajó al país por amor a una chilena en 2017. Ya en nuestro país, halló que las condiciones laborales disponibles eran precarias y no lo dejaban satisfecho. Cargó cajas durante varios meses hasta que se decidió por instalar un foodtruck, con el que no tuvo éxito. Relata que en julio pasado, observando las calles de Santiago, “se me ocurrió la idea de traer algo muy típico en nuestro país: termo morrales donde se empaca café de grano, preparado y calientito”. Así, se trajo uno y comenzó a vender café en el centro de Santiago, La Vega y Patronato. “Gustó tanto, que me llamaban y escribían de un lado a otro pidiéndome el café de grano colombiano”, relata. Como no alcanzaba a cubrir la demanda, trajo tres termos y empleó a seis personas: todos comienzan a las cinco de la madrugada a ofrecer su aromático producto. Para el próximo invierno espera crecer con 12 termos más y un equipo de 20 personas.

¿Quieres emprender en comida? “Cocínalo Aquí”

Juan Castañeda es venezolano y llegó a vivir a Chile en 2016. Empezó con un pequeño proyecto de envasado de salsa de soya para distribuir en restaurantes de sushi. Parecía sencillo, pero debía tener instalaciones que cumplieran las normativas sanitarias, además de papeles municipales y otros trámites. “Vi lo complicado que resultaba hacer los procesos para elaborar alimentos”, cuenta. Desde ahí, pensó en cómo levantar un centro que estuviese abierto a emprendedores gastronómicos que no tuvieran recursos o el tiempo para pasar por todo lo que él pasó. De esta manera, hizo su “versión chilenizada” de una cocina compartida en un galpón de Independencia. Tras unos primeros meses angustiantes, hoy 30 empresas elaboran sus productos ahí. En su mayoría son chilenos, pero también hay venezolanos, franceses, holandeses y colombianos.

“Cada extranjero viene con una cultura gastronómica desde la que siente que puede aportar algo a la cultura chilena”, afirma convencido.

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