La discusión por la obligatoriedad de la Educación Sexual parece haber vuelto al primer plano. El aumento en las cifras de contagio de VIH en el país -dadas a conocer recientemente por el Ministerio de Salud- y los números que marcan un descenso en el uso de los preservativos, repusieron el tema. Y el gobierno ya piensa en las primeras medidas a tomar.

Actualmente, la Ley 20.418 dice que los establecimientos educacionales reconocidos por el Estado deberán incluir un programa de educación sexual desde primero medio. Eso sí, aclara la norma, que esto será "según sus principios y valores".

Pero en el Ministerio de Educación (Mineduc) piensan que eso no es suficiente y ya proponen ampliar los niveles de obligatoriedad de los programas mediante una modificación a dicha norma. Esto, pues según argumentó el jefe de la División de Educación General del Mineduc (DEG), José Palma, la ley data de hace ocho años, "y hoy los tiempos señalan que esta educación no puede comenzar en primero medio, sino que debe partir desde la primera infancia. Y los niveles de información irán en el mismo nivel de desarrollo cognitivo y emocional de un niño".

En ese diagnóstico coincide el diputado de la UDI Jaime Bellolio, quien afirma que "me parece una muy buena noticia que el Mineduc esté trabajando en esto, porque la sexualidad debe enseñarse desde que los niños son muy pequeños".

Añade que "por supuesto que esta formación tiene distintas etapas, porque no es lo mismo enseñar a un niño de cuatro años que a uno de nueve o a un adolescente, y es mucho mejor que se enseñe en el colegio y la casa a que ellos busquen la información en otros lugares".

Guido Crino, presidente de la Federación de Instituciones de Educación (Fide), dice que la educación sexual debería estar situada fundamentalmente en la familia. Sin embargo, reconoce que "tengo conciencia plena de que no todas las familias tienen la disposición y conocimientos para realizar esa tarea. Por eso, es natural que el ministerio se preocupe". Eso sí, cree que el trabajo siempre debe estar conversado con los padres.

Esta iniciativa también es respaldada por la senadora Carolina Goic (DC), quien hace algunos años presentó un proyecto para que la educación sexual se imparta desde prekínder.

Según José Palma, el cambio tiene que estar acompañado no solo de una definición curricular: "Debe tener materiales y herramientas para que los profesores puedan hacer de esto un tema lúdico y completo".

La iniciativa del Mineduc implicará la creación de un equipo de expertos que revisará los planes impulsados por el exministro Joaquín Lavín, con el fin de determinar si deben ser modificados o reemplazados. Además, docentes de distintas áreas serán capacitados para impartir de mejor manera los contenidos.

Rol innecesario

Sin embargo, no todos creen que esta discusión sea tan necesaria. Daniel Rodríguez, director de Acción Educar, planteó que actualmente la educación sexual "es obligatoria en Chile en prácticamente todos los niveles educativos, de 4° básico en adelante, a través del currículo nacional". Dicho instrumento, dice, define los contenidos que deben aprender todos los estudiantes, sin importar el tipo de establecimiento.

"Desde 4° básico, en el ramo de orientación se comienza con objetivos para reconocer y valorar la sexualidad como una relación de intimidad entre dos personas. Entonces, se puede discutir su contenido y métodos de enseñanza, pero la educación sexual ya es obligatoria", señaló Rodríguez.

Pero, según el Mineduc, nada asegura que esa medida se cumpla. De hecho, José Palma afirma que "la Superintendencia de Educación no está fiscalizando esto (...) Y si no se fiscaliza, nadie sabe si se está cumpliendo o no, pero hay una ley que hay que cumplir y la vamos a hacer cumplir". Añade que aunque actualmente el currículo nacional establece unidades por asignatura donde los temas de educación sexual están contenidos, "no necesariamente ocurre, porque no ha habido una preparación consistente de los profesores para abordar esto en las clases".

Ante este escenario de contagios de enfermedades de transmisión sexual (ETS) en aumento, y sin educación sexual obligatoria, Palma contó que desde la DEG ya han definido algunos puntos de acción: el primero es hacer que la Superintendencia de Educación supervise de manera efectiva que la ley se cumpla.

Desde ese organismo aseguran que "la superintendencia fiscaliza el cumplimiento de la Ley 20.418 a través de denuncias o vía oficio mediante el programa de fiscalización de convivencia escolar".

Sobre el rol de la entidad fiscalizadora, el abogado experto en educación Jorge Barrera explica que si bien cuenta con facultades para iniciar este procedimiento, "no es que solo pueda hacerlo de oficio, sino que lo más común es que se inicie luego de una denuncia, por lo que no necesariamente está forzada a visitar todos y cada uno de los establecimientos".

Añadió que "hay estudios que dicen que los colegios alcanzan a pasar solo tres cuartas partes de los contenidos mínimos obligatorios en Lenguaje y Matemáticas, que son de primera prioridad, así que podemos imaginar lo que ocurre con la educación sexual".