En 20 minutos se acabó un proyecto de cinco años y el que sería el pilar para tener un mejor presente y, a la vez, una mejor vejez. No fue un incendio, ni menos una catástrofe natural, fue un saqueo. Una turba aprovechando las manifestaciones del 11 de septiembre ingresó a su local y en cuestión de minutos terminó con su negocio y los sueños de Daniela Ascorra Costa (52) que hasta el domingo tenía una farmacia que operaba al frente del Hospital Félix Bulnes, en la zona norte de la Región Metropolitana.

El día después de los hecho y mientras se lamenta entre medio de las vitrinas vacías de la farmacia que levantó con su esposo en la comuna de Cerro Navia, los 30 encapuchados que saquearon su local están libres. La mujer dice que no tiene problemas en dar su nombre y reconoce que la vergüenza y el miedo a identificarse debiera estar en quienes ingresaron y saquearon, durante el domingo 11 de septiembre, su local “Farmacia del Barrio”. Su negocio fue uno de los 12 locales saqueados durante una nueva conmemoración del golpe militar.

La mujer recuerda que a las 23.00 de horas una vecina la alertó de lo que estaba pasando: “¡Están robando todo, todos los locales del barrio, incluida tu farmacia!”, le dijo del otro lado del teléfono, relatándole con detalle que a esa hora, en Huelén con Mapocho, la situación era caótica.

“Fui a ver las cámaras de seguridad que tengo en las casa y lo vi: rompieron la reja metálica, una cortina, siete candados y unos pasadores metálicos. Sentí una impotencia terrible, sobre todo porque estamos al frente del hospital más grande y moderno de Chile, y ¡a dos cuadras de la comisaría!”, relata Ascorra en conversación con La Tercera.

Recuerda que comenzó a seguir el robo en vivo y en directo, por lo que decidió llamar a Carabineros, pero no recibió la respuesta que esperaba. “Me dijeron ‘somos mucho menor número, no podemos hacer nada’. Llamé una segunda vez, otra vez, hasta que me dijeron, ‘señora, no llame más porque no vamos a poder hacer nada’. Me dio una impotencia terrible”, confesó.

Ya con el paso de las horas, y luego de una noche compleja, la mujer reconoce que esperaba que hoy la visitaran las autoridades policiales y comunales para darle una explicación de lo sucedido. Volvió a desilusionarse. “No vino nadie de la Municipalidad y esto igual es un servicio a la comunidad, porque es una farmacia que trata de tener precios razonables, de tener todo lo que más podemos, pero todo barato”, dice.

Daniela está molesta, se siente una buena ciudadana, por lo mismo, no duda en lanzar: “Pago la patente municipal superpuntual, trato de tener los mejores precios, dentro de todo trato que sea un lugar bonito y después uno dice, pucha, ¿y el gobierno?, ¿quién responde por los destrozos y robos de esta gente? Ya nadie hace nada, y a ellos no les pasa nada tampoco. La gente que hace esto, quiere que todos seamos iguales, pero igual de pobres y nivelando hacia abajo”.

Pérdidas de hasta $50 millones y no hay seguros

El esposo de Daniela, mientras ella veía cómo saqueaban el local, le aconsejó no seguir viendo lo que estaba sucediendo con la farmacia. “Es pérdida total, ya no hay nada que hacer”, le dijo. En las imágenes, que ya están en poder de la policía, se veía cómo el grupo entraba y salía continuamente, de hecho, los mismos basureros servían para echar cosas y salir rápido del lugar.

Como se ubica en un lugar con poca seguridad, Daniela había decidido no vender psicotrópicos ni tampoco nada que contuviere codeína. A pesar de eso, hoy al llegar al local no encontró prácticamente nada.

Se llevaron todo, todo, no podría decir que se llevaron algo en particular porque se llevaron todo... desde los condones al algodón, los shampoo, los talcos, todos los remedios, que yo creo que ni saben para qué son. Pero se llevaron todo, remedios naturales, mamaderas, cortaúñas, gotas para los ojos. Yo creo que me habrán quedado 20 productos de todo lo que tenía”, agrega.

Aparte de la mercadería, también resultaron dañados los mesones, la reja que protegía a las trabajadoras, además de impresoras, computadores y vidrios. ¿Avalúo? Por ahora estiman pérdidas, en total, de al menos $50 millones. ¿Seguros? No tienen debido al precio.

“No hay seguro porque son caros, esta zona es peligrosa, por ende, o son carísimos o no nos aseguran. Entonces pasa un poco lo mismo, uno dice, pucha, si tuviera unas ventas millonarias, me gasto unos cuantos millones en seguro, pero no las tengo, tengo una farmacia de barrio, una cosa sencilla”, explica.

Luego de revisar su local la mañana de este lunes, la dueña de la farmacia igualmente decidió ir a Carabineros para interponer la denuncia, la cual ya está en fiscalía. Durante la tarde, maestros intentaban arreglar la reja y consigo poder cerrar el local a pesar de estar vacío, la mujer tiene miedo que algo más pueda ocurrir.

Respecto al futuro, aún no deciden si seguirán atendiendo o no. Por ahora, estarán al menos dos meses cerrados para poder evaluar cuánto costarán todos los arreglos y la posible reposición de la mercadería en otros dos locales que tiene en Santiago, aunque de menor envergadura.

“Yo creo que la gente piensa que los dueños de farmacia somos ricos, o que uno vende millones diarios, claro una cadena venderá millones diarios, no tengo idea, pero eso es muy lejano lo que yo puedo vender”, concluye.