Raúl Figueroa, subsecretario de Educación: “Instituciones que ofrecen proyectos de calidad no tienen nada que temer”

Autor: D. Muñoz

Raul Figueroa, subsecretario de Educación.

La autoridad responde a las críticas y sale en defensa del proyecto que busca establecer un nuevo crédito que reemplace al CAE. Asegura que los planteles que tengan mejor acreditación no verán afectados sus recursos.


Desde que el gobierno presentó el proyecto que elimina el Crédito con Aval del Estado (CAE) para reemplazarlo por un nuevo modelo de financiamiento, han surgido una serie de críticas. Estas han venido fundamentalmente desde los rectores de universidades, quienes han apuntado que la actual propuesta les endosa un fuerte compromiso económico, al establecer que estas no les podrán exigir copago a los beneficiados correspondientes a los primeros seis deciles.

¿Cómo reciben las críticas de rectores que dicen que habrá fijación de precios?

Lo que busca asegurar este proyecto es el acceso y promover la calidad y desde ese punto de vista, algunas críticas que han surgido no se hacen cargo de ese propósito. Al contrario, hay un claro consenso desde el punto de vista de los estudiantes de que el mecanismo nuestro es positivo y efectivamente viene a solucionar un problema existente y, por otro lado, hay también claridad de que lo que el sistema hace es poner una sana presión para mejorar la calidad de las instituciones y desde ese punto de vista nosotros estamos satisfechos con la propuesta que hemos formulado.

¿Cómo se garantiza la calidad en este proyecto?

Hay dos palancas importantes que apuntan a la calidad del sistema. Una dice relación con el monto a financiar. El monto a financiar con crédito es mayor en la medida en que la institución tenga un mayor nivel de acreditación, por lo tanto, hay un claro incentivo a que las instituciones pongan importantes esfuerzos en mejorar su acreditación. Por otro lado, la garantía que tiene que entregar la institución respecto del eventual financiamiento de la brecha de arancel que tenga que hacer es una garantía, por supuesto, asociada a la posibilidad de pago futuro de ese joven y ese pago futuro va a ser más cierto en la medida en que las rentas sean mejores.

Hay algunos rectores que señalan que esto coarta la autonomía de las universidades…

Aquí no existe fijación de precios, al contrario, hay un reconocimiento claro a la libertad arancelaria de las instituciones y lo que incorpora el proyecto es un incentivo al valor que agregan las instituciones a la capacidad de los jóvenes de, una vez egresados, tengan para generar mejores ingresos.

¿Los rectores están entendiendo mal entonces?

Creo que es bueno hacer una revisión completa del proyecto. Por ejemplo, la eventual brecha que las instituciones tendrían que cubrir para algunos alumnos, ya sea con becas o créditos, debe considerarse sumando lo que el alumno recibe por concepto de crédito y otras ayudas estatales, otras becas. La eventual brecha a financiar, la verdad es que es bastante menor. Hoy, un 52% de los jóvenes de los primeros seis deciles recibe, junto con el CAE, otra ayuda estatal en la forma de beca y eso se mantiene con la propuesta.

¿No se perjudica entonces a las instituciones?

Las instituciones que ofrecen proyectos de calidad, lo que se ve traducido en mayores niveles de acreditación y en buenas condiciones de empleabilidad y remuneraciones para sus estudiantes, no tienen, en este sistema, nada que temer.

Este crédito recoge varios aspectos que estableció la gratuidad

Es una fórmula que no nos parece para nada criticable, sino que todo lo contrario, porque combina adecuadamente el propósito de eliminar las barreras de acceso con la responsabilidad fiscal y, como lo decíamos antes, la mayor calidad del sistema.

¿Es correcto hablar de una ‘gratuidad en el acceso’ para los más pobres?

Para los estudiantes de los seis primeros deciles, efectivamente, y lo vemos como un elemento virtuoso. Esos alumnos no van a tener que desembolsar nada mientras estudian y, por lo tanto, más que hablar de una gratuidad para esos alumnos, lo que estamos hablando es de condiciones adecuadas para que mientras estudian no tengan que soportar ninguna carga, y una vez que trabajan estén en condiciones de retribuir lo que recibieron, lo que, además, incorpora un elemento solidario al mecanismo.

¿Este crédito apunta a que los alumnos que no pueden ir a Ues. más selectivas con gratuidad puedan ir a otros planteles privados?

Nos parece importante que exista un instrumento de financiamiento disponible para la mayor cantidad de jóvenes y que se vincule a exigencia de calidad como lo propone el proyecto. Esto es un mecanismo complementario a la gratuidad y así debe entenderse y creemos que es positivo sobre todo en la lógica del nuevo sistema de acreditación, donde se espera que precisamente la calidad del sistema en su conjunto también mejore. Por lo tanto, establecer un mecanismo como este, conveniente para los estudiantes y que por otro lado promueve con fuerza la calidad del sistema, vemos que es una combinación muy positiva.

Desde la oposición lo ven como una competencia a la gratuidad. ¿Le parece?

Más que una competencia hay un complemento entre la gratuidad y este nuevo sistema de financiamiento, donde no se busca bajarle el perfil a la gratuidad, sino que ofrecer un mecanismo conveniente para los alumnos y disponible para todo el sistema. Nos parece que no corresponde criticar el nuevo sistema de financiamiento sobre la base de una comparación que se puede hacer con las instituciones que están en gratuidad, sino que al contrario, lo que hay que hacer es establecer la calidad como un elemento fundamental.

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