Registro de mascotas ya suma 104 mil ejemplares

Con la entrada en vigencia de la norma, en las últimas tres semanas se inscribieron 12 mil gatos y perros.


Poder rastrear a una mascota perdida mediante un chip y ahorrar así horas de incertidumbre parecía una realidad impensada hace un par de años. Sin embargo, con los avances tecnológicos se volvió real y en Chile, desde el pasado 6 de marzo, existe un Registro Nacional de Mascotas que agrupa a todos los animales de compañía, chipeados bajos las normas que establece la Ley de Tenencia Responsable de Mascotas.

Según datos de la Subsecretaría de Desarrollo Regional (Subdere), desde que se inició la marcha blanca del registro se han inscrito un total de 104.182 gatos y perros.

Y de este total, 12.672 se enlistó en las últimas tres semanas, a contar del 17 de agosto, cuando comenzó a regir la ley que obliga a sus dueños a informarlos en la plataforma www.registratumascota.cl.

De acuerdo al nuevo reglamento, quienes posean un animal de compañía deberán inscribirlo hasta, máximo, el 22 de febrero de 2019. Y quienes no cumplan con el proceso arriesgarán multas que pueden llegar hasta las 30 UTM ($ 1 millón 437 mil, aproximadamente).

En este contexto, desde la Subdere aseguran haber visto un aumento en el interés de las personas por realizar el proceso en las últimas tres semanas, iniciativa que se refleja tanto en las redes sociales como en las cifras, que muestran un aumento del 7% en las inscripciones.

Actualmente, en el sitio web aparece registrado un total de 157.836 personas. Sin embargo, se trata de una cifra fallida, pues no todas han completado correctamente la inscripción. Es decir, hay más humanos que mascotas, por simples fallas en el procedimiento, como falta de un documento o de algún certificado.

El subsecretario de Desarrollo Regional, Felipe Salaberry, dijo que "estamos muy satisfechos con el comportamiento de la ciudadanía en torno al registro de mascotas, porque vemos que se han entendido las responsabilidades que implica ser un tenedor responsable".

Además, el subsecretario agregó que "si bien el registro de mascotas estuvo en marcha blanca, siempre hemos visto la intención de la ciudadanía por realizarlo y, por eso, estamos trabajando activamente para actualizar el catastro y difundir los aspectos esenciales de la ley".

Desde el gremio difieren de esta posición. El presidente de la Asociación de Etología Veterinaria de Chile (Asecvech), Gaspar Romo, señaló que la cifra de mascotas registradas es positiva, pero deficiente en términos generales. "Si consideras el total de animales que hay en el país, es baja. Más todavía pensando que cuando se publicó la ley se generó todo un frenesí por chipear y registrar a los animales, por lo que el ritmo de registros seguramente no se va a mantener igual de aquí en adelante", advirtió Romo.

Razas peligrosas

Uno de los puntos que más causaron polémica sobre el reglamento de la ley fue la identificación de nueve razas de perros como potencialmente peligrosos y las exigencias que deberán asumir sus dueños. Entre estas, el uso obligatorio de arnés, correa y bozal en lugares públicos y la participación obligatoria en un curso de adiestramiento, dictado por "un profesional competente", que, en este caso, debería ser un veterinario etólogo.

Es justamente en este aspecto donde el presidente de la Asecvech detecta algunos inconvenientes. "A la fecha, el número de veterinarios que ejercen en el área es limitado y no están adecuadamente distribuidos a lo largo del país, pues hay varias zonas que no están del todo cubiertas".

A sus palabras se sumó Erick Lucero, director de Asecvech, quien discrepa de la idea de que el adiestramiento sea obligatorio: "El obligar a dueños de caninos agresivos a tomar clases de adiestramiento básico, sin un diagnóstico ni menos un plan de trabajo con objetivos claros de avances durante una terapia, puede ser riesgoso o, definitivamente, no dar los resultados que se esperan".

Además, Lucero asegura que el tiempo que demora un perro en ser totalmente adiestrado "es muy relativo. Hay pacientes que demoran hasta dos años de terapia para comenzar recién a dar el alta, volvemos al mismo punto: sin diagnóstico no se puede hacer una proyección de tiempos ni tratamientos".

En el mercado, en tanto, la evaluación de un animal que será adiestrado tiene un costo promedio de $ 40 mil, mientras que cada sesión bordea los $ 30 mil.

Es por esto que los expertos también advierten posibilidades de abandono de estas razas: "Resulta muy probable que varios de estos ejemplares comiencen a ser abandonados por sus dueños, que no están dispuestos a cumplir con estos requerimientos o que no tienen los medios para hacerlo, sin que necesariamente sus perros sean un riesgo para otros individuos", señaló Romo.

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