Ricardo Lagos: “Que mujeres entren al Instituto Nacional es lo que corresponde”

El exmandatario Ricardo Lagos es un reconocido “institutano” que ha realizado diversas visitas al IN.

Afirma que el debate no es sobre si los colegios de élite reciben o no a alumnas, sino que los establecimientos deben reflejar la sociedad actual.


“Me entretuve con estas preguntas”, confiesa con un tono de voz muy relajado desde su oficina en la Fundación Democracia y Desarrollo.

Al expresidente Ricardo Lagos no le es ajena la discusión de que el Instituto Nacional (IN) se abra a incorporar mujeres en su matrícula. Esto, porque es un “institutano”, que egresó en 1954 y que no olvida lo que fue estar en un colegio de puros hombres.

¿Está usted de acuerdo con que colegios emblemáticos, como el IN, incorporen a mujeres?
Es lo que corresponde, lo demás… ¡te quedaste en el pasado, nena! (ríe). Lo que sí quisiera señalar es que ya en mi tiempo, más de medio siglo atrás, hubo un gran debate sobre si podían entrar al IN a hacer clases mujeres. Recuerdo que se hacía un concurso para enseñar y, por cierto, llegar a hacerlo en el IN en ese tiempo era algo muy importante. Entonces, yo alcancé a escuchar el debate de si se podría aceptar que una mujer se presentara al concurso, pero nadie pensaba que las mujeres podrían, además, ser alumnas del Instituto. Después me tocó ir al IN ya egresado, y conocí a un par de profesoras, cosa que parecía insólita, que en ese lugar reservado para los varones se pasearan algunas profesoras.

¿Y al revés? Que colegios emblemáticos de niñas, como el Liceo 1, se abran a admitir el ingreso de hombres.
Claro, lo que hay ahora correspondía al concepto de que la educación debía ser segregada, separar a hombres de mujeres. Como resultado de eso, cuando en mis tiempos había huelgas, porque también había protestas en ese tiempo, el grito de guerra era, antes de llegar al ministerio o a otra parte, ir al Liceo 1, a sacar a las chiquillas a la calle (ríe, nuevamente). Eso sí que era signo de machismo ¿no? Ahora, normalmente teníamos muy poco éxito, pero era una forma de entender el proceso educacional.

¿Cuándo estuvo en el IN echó de menos convivir con mujeres?
Por eso teníamos que recurrir a buscarlas, porque hacían faltas las niñas. Después, nos preguntamos: ¿Cuándo vendrán ellas a buscarnos a nosotros? Pero eso ya nos pareció muy osado decirlo.

¿Qué señal se entrega a la sociedad que este tipo de colegios tradicionales aborden el problema de igualdad de género?
Estuve un año en el Liceo Manuel de Salas, que era mixto, cursando sexta preparatoria. De ahí me fui al Instituto Nacional, fue un cambio fuerte, porque era mucho más brusco, a garabatos, y ahí a la primera de cambio nos íbamos a los combos altiro. Pero en estos tiempos me parece que lo obvio es que tienen que ser hombres y mujeres compartiendo en el sistema educacional, porque así está hecha nuestra sociedad.

Así como se discute hoy la entrada de hombres a colegios de mujeres y al revés, ¿también se debe dar la discusión de incluir a alumnos de distintas tendencias sexuales?
Obvio, no se puede hacer lo uno sin lo otro.

¿En la sociedad actual hay espacios para establecimientos exclusivos para un solo género?
El establecimiento escolar debe intentar ser un reflejo de lo que es la sociedad y la sociedad está hecha de los sexos que conocemos. Si algo rescato del IN con mucha fuerza es que tenía compañeros de los cuatro puntos cardinales de Santiago, era un microcosmo de aquellos años.

Así como usted tenía compañeros de los cuatro puntos cardinales, hoy debe tener hombres y mujeres.
Claro, porque no se trata de colegios de élite o no, se trata de colegios que reflejen la sociedad del país en la cual van a vivir después.

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