Sacerdote Scherz y abusos: “Es necesario ir a la justicia civil”

La Fiscalía Sur solicitará el Informe Scicluna al Vaticano.

El vicecanciller de la UC dice que “desde el sentido común”, la Iglesia debiera informar los casos a la fiscalía.


Confidencialidad religiosa. Se trata de un concepto que últimamente ha estado en la mira, producto de casos de eventuales abusos sexuales de clérigos contra menores, ocurridos en Chile y conocidos e investigados por instancias eclesiales, pero que no fueron denunciados a la fiscalía. Ahora, el Ministerio Público apunta incluso más alto, a Roma, al Vaticano, con la intención del persecutor metropolitano sur, Raúl Guzmán, de solicitarle al Papa Francisco el Informe Scicluna, de 2.300 páginas y 64 testimonios.

La Iglesia Católica ¿debe entregar siempre a la justicia penal todos los antecedentes de posibles abusos? ¿Existe un margen de confidencialidad? El sacerdote Tomás Scherz, exvicario de Santiago y actual vicecanciller de la Universidad Católica, sostiene que “no conozco con prolijidad el Derecho Canónico en este ámbito, pero hablo desde el sentido común. Y en esa óptica, me parece que cualquier instancia que pueda transparentar un tema tan delicado, como el abuso sexual, que además es transversal en la sociedad, es positiva; creo que es necesario recurrir a la justicia civil o a las instancias pertinentes, acceder a ello sin muchas complicaciones”.

Para el presbítero, el argumento que se ha esgrimido, según el cual se ha protegido el secreto de las víctimas”, tiene también su asidero. Evidentemente, si se lo ha usufructuado para encubrir, hoy no se justifica, sobre todo si hay materias muy evidentes. Pero yo no descarto el principio en sí mismo de salvaguardar la identidad de quien está muy afectado por estos hechos y no quiere involucrarse públicamente. Eso es entendible. Pero en estas materias, el buen sentido y la experiencia nos dicen que se debe poder hacer una colaboración con el ámbito civil, que va a ser más efectiva para efectos de la justicia”.

El tema parece ir ampliándose. El propio arzobispo de Santiago, cardenal Ricardo Ezzati, en la misa del lunes reciente, en el Templo Votivo de Maipú, señaló que el actual protocolo para enfrentar abusos en la Iglesia debiera modificarse: “Estoy de acuerdo en que debiese ser inmediatamente la justicia civil la que tome estos casos y los juzgue de acuerdo a la ley”.

Secreto de confesión

El vicario de Santiago para la Educación, sacerdote Andrés Moro, puntualizó también la importancia del secreto de confesión para este tema. “Ese ámbito es confidencial, como el de los abogados y médicos. Bajo el secreto de la confesión cualquier información es inviolable. Así lo asumen la ley civil y la canónica. En Chile, la ley obliga a algunas instituciones y personas a entregar la información sobre denuncias de abusos, y eso no ocurre con los sacerdotes ni con la Iglesia Católica. Pero a los denunciantes de todos modos les solicitamos que acudan al Ministerio Público”.

Sin embargo, añadió que “respetando la honra de todas las personas, así como la presunción de inocencia, creo recomendable que la Iglesia Católica tenga la obligación legal de avisar a la justicia penal los casos, esperando que se mantenga su confidencialidad”.
Informe Scicluna

Respecto de la solicitud al Vaticano de la Fiscalía Metropolitana Sur, el abogado canonista de la Fundación Voces Católicas, Alejandro Álvarez, explicó que “el contexto de la Misión Scicluna fue la sentida necesidad del Papa de escuchar a las víctimas. Por esta razón, se les aseguró a todas ellas confidencialidad, lo que, a mi juicio, hace muy difícil que la Santa Sede falte a este deber, justamente por respeto a las víctimas, que son quienes pueden hacerlo público o entregarlo a la justicia penal chilena si así lo quieren. El principio es el respeto a la voluntad de las víctimas que pidieron confidencialidad, por lo que veo muy difícil la entrega del informe”.

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