Suprema y casos de abuso en la Iglesia: “La mirada actual es distinta”

Palacio de Tribunales de Santiago.

Lamberto Cisternas, vocero del máximo tribunal, consultado sobre si se podría “haber hecho más”, dijo: “La respuesta obvia es que sí”.


Rotundo y sin dilaciones. El ministro y vocero de la Corte Suprema, Lamberto Cisternas, consultado respecto de si en fallos anteriores sobre abusos en la Iglesia Católica, como el del “Cura Tato” (condenado en 2003 por abusos), creía que, como Poder Judicial, “se podría haber hecho algo más”, fue taxativo: “La respuesta obvia es que sí”.

Y, con algo de eclecticismo, profundizó su análisis, señalando que “lo que nosotros tenemos en este momento, como mirada actual de la sociedad es muy distinta de la que se tuvo antes, en ese entonces. El enjuiciamiento siempre tiene como una de sus bases el contexto social en que están las partes y el juez. En ese momento, vistas las cosas con la mirada de hoy, podrían haberse formulado argumentaciones diferentes. Y, en consecuencia, los razonamientos jurídicos pudieron ser diferentes. Y la conclusión del juez pudo ser también diferente”.

La reflexión de Cisternas se dio en medio de un punto de prensa efectuado durante la mañana, en el Palacio de Tribunales, en el cual el ministro vocero abordó diferentes temáticas. Una de ellas es la investigación penal que el Ministerio Público está llevando adelante en contra de varios obispados de la Iglesia Católica, frente a los eventuales abusos contra menores por parte de algunos sacerdotes del clero.

“Son ciertamente delitos graves, ya sean cometidos por un sacerdote o no, y en el caso de las investigaciones relacionadas con la Iglesia, debemos esperar que el Ministerio Público actúe y que lleguen a los tribunales los asuntos que tengan que llegar. Y allí tendrán la prioridad con razón de la legislación procesal vigente. No hay un ánimo de mayor prioridad por ese hecho, sino de tratarlos tal y como corresponde, en razón de la legislación vigente”, sostuvo.

El mencionado caso del “Cura Tato” (fallecido en 2013), cuyo nombre real era José Andrés Aguirre Ovalle, terminó judicialmente con una condena dictada en junio de 2003, por nueve casos de abusos deshonestos a menores y uno de estupro. Todos esos hechos, según la sentencia, se cometieron en la comuna de Quilicura, entre 1998 y 2002. Y le significaron no solamente cumplir una pena de cárcel efectiva, sino también la expulsión del estado clerical.

Así, en relación al análisis de hechos ocurridos en años anteriores, Lamberto Cisternas añadió que actualmente “cambió, desde luego, la conciencia que ha tenido la sociedad de la gravedad de este tipo de delitos. Basta solo decir que está la idea de declarar la imprescriptibilidad de estas acciones, en la persecución penal de este tipo de ilícitos (…). Y hay muchos otros ámbitos en los cuales las cosas son distintas de como era antes”.

Reforma al Código Penal

El ministro vocero de la Suprema se refirió también al proyecto de ley que busca modificar el Código Penal, proyecto bien recibido por la corte, porque “nos agrada mucho que se avance en una actualización del código”, aunque advirtió que lo reciben “con cuidado”, pues “hay que hacer los estudios correspondientes y ver cómo se van relacionando una pena con otra y cuáles son los bienes jurídicos protegidos y por qué se les asigna esa sanción”.

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