Almuerzo del Jubileo de reina Isabel II es opacado por presencia de rey de Bahrein

Entre los 26 monarcas invitados, Hamad Ben Isa Al Jalifa, criticado por la violenta represión de las protestas en su país desde hace más de un año, fue lo que más irritó a los defensores de los derechos humanos, que denunciaron la asistencia al banquete de varios "tiranos reales".




La reina Isabel II de Inglaterra agasajó esta jornada a medio centenar de miembros de la realeza mundial con un almuerzo por su Jubileo rodeado de polémica debido a la presencia del rey de Bahrein, Hamad Ben Isa Al Jalifa y la ausencia de la corona española por los recientes roces sobre Gibraltar.

Vestida con un traje gris claro, la soberana británica de 86 años recibió a sus invitados acompañada de su esposo, el duque de Edimburgo, y de otros miembros de la familia como Guillermo y su esposa Kate, en el castillo de Windsor, la residencia donde pasa los fines de semana a unos 40 km de Londres.

La presencia del rey de Bahrein, criticado por la  violenta represión de las manifestaciones en su país desde hace más de un año,  fue la que más irritó a los defensores de los derechos humanos, que denunciaron la asistencia al banquete de varios "tiranos reales".

Otros nombres polémicos en la lista confirmada finalmente por el palacio de  Buckingham son el príncipe Mohammed bin Nawaf bin Abdulaziz Al Saud, de Arabia Saudita, el sultán Hassanal Bolkiah de Brunei, el jeque Naser Mohamed al Jaber al  Sabah de Kuwait y el rey de Suazilandia Mswati III, acusado de llevar una vida  de derroche mientras su pueblo se muere de hambre.

Salvo un puñado de personas que respaldaban al rey de Bahrein, ningún  manifestante se desplazó el viernes hasta Windsor, donde había un ligero dispositivo de seguridad.

Los únicos que protestaban eran los turistas frustrados por el cierre  excepcional del castillo, como una sexagenaria que se quejaba de haber hecho  "todo el viaje desde Canadá para esto!".

Los curiosos tuvieron que conformarse con el desfile de limusinas, en muchos casos sin ver a sus ocupantes, entre los que destacaban también el  emperador Akihito de Japón y el rey Abdalá de Jordania con su esposa Rania.

Las casas reales europeas respondieron positivamente a la invitación de la  reina Isabel II, que el pasado 6 de febrero cumplió 60 años en el trono, con la  única excepción de la de España.

La reina Sofía tuvo que cancelar su viaje después de que el gobierno lo  considerara "poco adecuado" debido a la tensión con el Reino Unido por un  conflicto pesquero con Gibraltar y la próxima visita del hijo menor de la  reina, el príncipe Eduardo, a ese territorio británico reclamado por España.

La ausencia de los monarcas españoles -el rey Juan Carlos renunció tras las  dos operaciones a las que fue sometido después de una polémica cacería el mes  pasado en Botswana- fue duramente criticada por la prensa, que la calificó casi  unánimemente de "desaire".

Aparecieron en la foto familiar del Jubileo: Alberto II de Bélgica,  Margarita de Dinamarca, Beatriz de Holanda, Harald de Noruega, Carlos Gustavo  de Suecia, el gran duque Enrique de Luxemburgo y el príncipe Alberto de Mónaco,  acompañados en la mayoría de los casos de sus cónyuges.

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El menú estaba compuesto de tartaletas de huevos escalfados con espárragos  ingleses, y cordero de Windsor con alcachofas y guisantes, y fresas de Kent con  carlota de vainilla.

La mayoría de los invitados, aunque esta vez sin la homenajeada, volverán a  encontrarse por la noche en la cena ofrecida por el príncipe Carlos, heredero del trono, en el palacio londinense de Buckingham.

El rey de BahrEin ya no asistirá, pero los manifestantes están convocados para manifestarse en las inmediaciones del Palacio contra los  "monarcas dictadores".

"Invitar a estos dictadores empapados en sangre deshonra a la monarquía y  empaña las celebraciones del Jubileo de Diamantes. Es una traición cruel a los  activistas pro democracia y a los presos políticos que sufren bajo estos  regímenes reales totalitarios", dijo uno de sus organizadores, el conocido  activista de derechos humanos Peter Thatchell.

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