Altered Carbon: así se arma el megaproyecto de ciencia ficción de Netflix

Su protagonista, Joel Kinnaman, habla desde el set de la serie, el que visitó La Tercera en Canadá. La costosa producción se estrena el 2 de febrero.

Probablemente la comparación sea inevitable. El mundo de Altered carbon, un futuro lluvioso cargado a las luces de neón, en donde a pesar de impresionantes avances tecnológicos, la mayoría vive en condiciones menos que ideales, prácticamente invita a pensar en Blade runner. Aunque también hay algo de Matrix; la idea de que la conciencia humana puede ser digitalizada.

Pero quizás su fácil comparación a dos hitos del cine de ciencia ficción sean lo que hace a esta historia algo especial: no es una película, sino una serie de televisión. Aunque, si es sólo por su calidad visual, no es fácil hacer una diferencia. La producción fácilmente podría ser la misma de una película de alto presupuesto de Hollywood; con imponentes sets construidos desde cero para evitar el uso de pantallas verdes y efectos digitales. Si algo se ve en la pantalla, no es una ilusión computarizada. La serie realmente procuró grabar buena parte de sus escenas en sets que construyeron detalle por detalle una ciudad futurista.

“Me habían dicho que sería algo ambicioso y que se sentiría como una superproducción. Pero cuando vi los sets en persona de todas formas me voló la cabeza. He tenido la oportunidad de estar en películas de US $ 150 millones o US $ 200 millones, pero incluso teniendo en cuenta eso, creo que estos son los mejores sets en los que he estado en mi vida”, explica el actor Joel Kinnaman, en una mesa redonda con prensa de todo el mundo, en medio de la visita al set en Vancouver, Canadá, que realizó La Tercera a la serie de ciencia ficción que Netflix estrenará el viernes.

Basada en la novela homónima de 2002 de Richard K. Morgan, uno de los maestros modernos del género, Altered Carbon se desarrolla en un futuro en el que la consciencia humana puede ser almacenada digitalmente, previniendo de forma completa la muerte (para los que pueden pagarlo). Si alguien fallece, es sólo cosa de que su conciencia sea descargada en un nuevo cuerpo para que siga adelante, dando lugar a una serie de debates morales y religiosos.

El protagonista es Takeshi Kovacs, un mercenario que revive 250 años después de haber sido asesinado, en un nuevo cuerpo (Kinnaman) y es obligado a resolver el asesinato de un inescrupuloso magnate. ¿Por quién? Por la misma víctima. En este mundo, la muerte es relativa.

“Esto es algo que hace mucho tiempo no había visto, en ninguna parte. Si ves una historia de este tipo, generalmente es para mayores de 14. Esta es una historia oscura, violenta y para mayores de edad”, dice Kinnaman. Efectivamente, la historia es poco recomendable para todo espectador: el camino de Kovacs por descubrir la verdad involucrará cuotas similares de sexo y violencia explícita. “Es una historia sobre cómo la humanidad ha sido destruida por la inmortalidad”, asegura.

Entre el cine y la TV

Kinnaman no es ajeno a las producciones de alto presupuesto, aunque, quizás, sus experiencias anteriores no fueron las mejores: tanto su protagónico en el remake de RoboCop (2014) como su participación en Escuadrón suicida (2016) fueron acompañadas de duras críticas a la calidad de los proyectos.

Su currículum televisivo ha sido más exitoso: fue protagonista de The killing entre 2011 y 2014, y es parte del elenco de House of cards desde 2016. Su llegada a Altered carbon (tercera serie del actor para Netflix), según él mismo cuenta, podría haberse dado de forma distinta. “Es gracioso, justo inicié una compañía de producción hace poco más de un año. Y la primera licencia intelectual que un amigo me recomendó para analizar si es que podía comprar sus derechos de adaptación, era esta serie de libros llamados Altered carbon”, explica, agregando: “por supuesto nos dimos cuenta que ya estaban comprados, y nos olvidamos completamente de esto, pero dos meses después me llegó esta oferta”.

El interpretar a Kovacs le significó a Kinnaman una exhaustiva preparación para un rol que suele implicar peleas cuerpo a cuerpo y más de una escena sin camisa. “Esta no era una historia a la que podías entrar sin práctica”, advierte, y luego ejemplifica: “Hay una escena en el episodio seis en la que termino en una pelea a muerte con dos mutantes en una jaula (se ríe)”.

La estética de la serie no oculta sus influencias. De hecho, los diseñadores de vestuario son enfáticos en afirmar que algunas de sus principales referencias fueron Blade runner e Hijos del hombre, comparación que el protagonista acepta con la misma convicción: “Esas son dos de mis películas favoritas. Blade runner es una película que cambió el género de la ciencia ficción, y creo que todo lo que ha salido después de cierta forma hace alguna referencia a eso, sobre todo en esta idea de una ciudad futurista multicultural. Entonces obviamente hay un aspecto visual similar”.

Si bien el mundo televisivo de Altered carbon será bastante fiel a la novela, como en cada adaptación de este tipo, también hay licencias dramáticas. Personajes que recién toman importancia en la secuela del libro aquí aparecen desde la primera temporada, y el protagonista tiene algunos aspectos de su personalidad cambiados. “En la novela, me pareció que Kovacs es algo más oscuro y recatado, una figura imponente en su silencio. Mi Kovacs habla mucho más y es más expresivo. Tiene respuestas rápidas e irónicas; más Humphrey Bogart”, dice Kinnaman. “Takeshi es un personaje muy moral a ratos, pero también puede ser muy inmoral. Puedo decir que cuando lo torturan, no sacan su mejor cara”, agrega riéndose.

Seguir leyendo