Atentado en capital afgana deja casi 100 muertos

La explosión de una bomba oculta dentro de una ambulancia provocó el pánico en Kabul, en una zona próxima a embajadas.

“Es una masacre”, alertó ayer desde Kabul, el coordinador de la organización italiana Emergency, que gestiona un hospital de urgencias en el centro de la capital afgana. En pleno horario de almuerzo y con las calles atestadas (los días sábado son laborales en Afganistán) la explosión de una bomba oculta dentro de una ambulancia causó la muerte de casi 100 personas. El atentado, reivindicado por los talibanes, dejó a al menos 158 otras personas heridas y causó el pánico en una zona próxima a embajadas extranjeras y edificios gubernamentales.

“El suicida usó una ambulancia para pasar los controles. En el primer control dijo que transportaba a un paciente al hospital Jamuriat”, explicó a la agencia France Presse, el portavoz adjunto del ministerio del Interior, Nasrat Rahimi. “La ambulancia estaba estacionada en el estacionamiento del hospital Jamuriat; intentó pasar los controles hacia el ministerio del Interior, el Alto Consejo de la Paz, pero el suicida fue detectado por la policía y se hizo saltar por los aires”, agregó.

El uso de un vehículo normalmente utilizado para brindar auxilio a personas en peligro de muerte duplicó la dureza del rechazo nacional e internacional. Un comunicado emitido por el Comité Internacional de la Cruz Roja sostuvo que “el uso de una ambulancia en el ataque en Kabul es desgarrador”.

Se trata del ataque insurgente más mortífero en lo que va del año pero no el único. Hace sólo una semana que Kabul había sido escenario de un ataque en el Hotel Intercontinental en el que murieron más de 20 personas. Las agencias de noticias reportaron que los equipos médicos se esforzaban por atender a las víctimas y heridos que llegaban a los hospitales que se vieron sobrepasados. Algunos incluso tuvieron que ser tratados al aire libre mientras una densa columna de humo se podía visualizarse cerca de un antiguo edificio del Ministerio del Interior.

Según el ministerio del Interior, “cuatro sospechosos fueron detenidos en el marco de la investigación” sobre el incidente, el más mortífero desde la explosión de un auto bomba en mayo pasado que dejó 150 muertos y 400 heridos.

El ataque añade presión al gobierno de Ashraf Ghani y su aliado Estados Unidos, que han expresado una creciente confianza en que una nueva estrategia militar más agresiva logre expulsar a los insurgentes de las principales ciudades.

El gobierno del Presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha incrementado los bombardeos con el fin de entregar un apoyo fuerte a las fuerzas de seguridad locales y así presionar a los insurgentes a negociar. Pero la estrategia ha causado que los talibanes se empeñen en demostrar que no han perdido fuerza. Según explicó el analista afgano Bilal Sarwary al diario español El País, “el cambio de estrategia se ha traducido en que las ciudades se han convertido en el nuevo frente”.

Para el experto, la intensificación de los bombardeos de posiciones de los talibanes y del grupo extremista Estado Islámico ha provocado que los insurgentes hayan planeado ataques en los centros urbanos como “un medio de garantizarse titulares y de minar la confianza de la gente del gobierno”, explicó al periódico.

Para Sarwary, también hay que considerar los fallos de seguridad que siguen produciéndose en el país y la “cultura de impunidad” existente. “Nadie es cesado y mucho menos dimite después de incidentes como el de ayer”, aseguró.

Ambos grupos terroristas han aumentado sus ataques desde 2016, convirtiendo a Kabul, de cinco millones de habitantes, en una de las más peligrosas del país para los civiles.

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