Banch inicia su temporada con coreografía creada por la japonesa Kaori Ito

¿Puedo flotar? es la obra de la reputada bailarina, quien actuó en el último filme de Jodorowsky.

Fue la monstruosidad de sus diferencias: esos 44 kilos de peso de Kaori Ito frente a los 120 kilos de su compañero Oliver Martin-Salvan, los que fascinaron al cineasta Alejandro Jodorowsky, quien terminó invitando a la bailarina japonesa a participar en la segunda parte de su serie de películas autobiográficas, Poesía sin fin, que se estrenará en el Festival de Cannes. “Me vio en el Festival de Avignon y me invitó a actuar con él. Es un pequeño rol, donde interpreto a una de sus amigas artísticas con las que suele verse antes de irse de Chile a Europa para unirse al movimiento surrealista”, cuenta Ito.

No es el único vínculo que tiene con Chile. La aclamada bailarina, coreógrafa, actriz y artista plástica ha venido varias veces al país y antes de actuar para el director de El topo,  presentó en enero, en el contexto del Festival Santiago a Mil, su obra Plexus, una pieza en solitario creada especialmente para ella por el francés  Aurélien Bory.

Ahora la japonesa regresa para abrir la temporada 2016 del Ballet Nacional Chileno (Banch) con ¿Puedo flotar?, obra que inicia hoy sus funciones y que se extenderá hasta el 23 de mayo. “Me junté con ellos el año pasado, cuando vine a filmar para Jodorowsky. Fue muy bueno, ya que tuve tiempo para pensar sobre cómo desarrollaría esta obra”, dice.

Nacida en Tokio en 1974, Ito es una de las más virtuosas de su generación. Comenzó a bailar ballet a los cinco años, disciplina que perfeccionó en Londres y Nueva York antes de establecerse en París, donde ha colaborado con los grandes nombres de la Danza en Europa como Angelin Preljocaj, Philippe Decouflé y James Thiérrée.

Con el Banch, la coreógrafa explora las similitudes emocionales y físicas que existen entre Japón y Chile. “Me gusta mucho el país, siento que los chilenos pueden expresar un montón de cosas en comparación a Europa. Fui a una fiesta y los novios y novias bailaban y expresaban sus emociones juntos. Por otro lado, Japón y Chile comparten una naturaleza similar, han sufrido catástrofes, han enfrentado la fuerza del agua y de la tierra, han sentido cómo la naturaleza puede destruir la vida muy rápidamente y eso hace que la sensibilidad chilena sea parecida a la sensibilidad japonesa. Esas dos inspiraciones tiene ¿Puedo flotar?, la idea de fiesta y destrucción, es como la última celebración antes de morir”, cuenta Ito.

El método de creación de la japonesa se basa en los encuentros con los propios bailarines locales. Es ahí donde radica su inspiración central. “Para mí es muy importante conocer a los seres humanos antes de decidir qué hacer con la obra. Banch es una compañía con muy buena técnica y que trabaja duro; además tiene una influencia internacional muy importante, franceses, americanos y uruguayos han trabajado con ellos, es multicultural”, agrega la bailarina, Por su parte, Mathieu Guilhaumon, director artístico de la compañía, expresó su satisfacción por tener la posibilidad de trabajar con Kaori Ito: “Ha desarrollado una carrera muy interesante y un lenguaje coreográfico singular”, dice.

Las funciones de ¿Puedo flotar? serán acompañadas de una exposición del  trabajo pictórico de Kaori Ito: una serie de acuarelas que se exhibirán en el hall del teatro. Además, adelanta la posibilidad de que vuelva al país, presentando en Santiago a Mil la obra donde comparte escenario con su padre, Hiroshi Ito.

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