Breivik llamó diez veces a la policía para entregarse en el tiroteo de Utoya

Al no obtener respuesta inmediata, siguió su matanza en la isla antes de ser capturado, según afirmó su abogado a un diario local.




El autor del las masacres en Noruega del 22 de julio, en que murieron 77 personas, Anders Behring Breivik, llamó varias veces a la policía para entregarse, y al no obtener respuesta continuó la matanza en el campamento juvenil de la isla de Utoya, según relató su defensa al diario Aftenposten.

"Bastante antes de ser capturado, llamó a la Policía. Dice que llamó diez veces y que le respondieron dos. Se presentó como comandante y dio su nombre completo", declaró su abogado, Geir Lippestad.

De acuerdo con las declaraciones del propio Breivik en los interrogatorios del martes y del miércoles, había mostrado su deseo de entregarse y pidió una confirmación de que se había aceptado su propuesta.

"Asegura que recibió respuestas que no entendió y que pidió que lo llamaran de vuelta, de forma que le informaran de que su mensaje de rendición había sido recibido", señaló Lippestad, que ha solicitado escuchar las grabaciones del teléfono usado por Breivik, supuestamente el de una víctima, ya que no encontraba el suyo.

Tras hacer una pausa a la espera de recibir una llamada de las autoridades, que nunca llegó, Breivik decidió continuar con los disparos hasta ser capturado minutos más tarde, según su abogado.

Algunos sobrevivientes de la matanza han relatado que Breivik hizo una pausa de varios minutos durante el tiroteo, que podría coincidir con el momento en que llamó a la Policía. Lippestad cree que el ultraderechista consideraba que había cumplido su objetivo y quería también evitar así que lo mataran.

La Policía noruega ha confirmado que la central del distrito de Buskerud sur recibió y grabó una conversación con Breivik.

OSLO
Un testigo presencial afirmó a la televisión pública NRK que vio a Breivik vestido de policía con casco y ropa de protección después de estacionar el auto con la bomba en el exterior de Hoyblokka. Llevaba una pistola, subió luego a un vehículo civil y condujo en dirección contraria un trecho, lo que aprovechó el testigo para anotar la patente, que facilitó a la Policía después del estallido, lo que ayudó a identificar al ultranacionalista.

Según los cálculos de NRK, el auto bomba permaneció estacionado diez minutos junto al complejo gubernamental. De acuerdo con el jefe de Seguridad de Hoyblokka, Jon Ivar Mehus, no es inusual que autos desconocidos se ubiquen delante del complejo. "En principio un auto estacionado no es un peligro potencial. Es algo que nos ocurre con frecuencia", dijo Mehus a NRK.

JOVEN DETENIDO
Otro medio noruego, el tabloide VG, informó hoy de que un sobreviviente de la matanza en Utoya, el joven de 17 años Anzor Djoukaev, permaneció retenido durante 17 horas después de los disparos, como sospechoso de ser ayudante de Breivik.

Tras permanecer bajo custodia policial en la isla, fue trasladado a la comisaria de Honefoss, donde fue enviado a una celda de 3,5 metros cuadrados sin baño y con un colchón en el suelo. El interrogatorio no se produjo hasta la mañana del día siguiente y sin la presencia de un abogado, confirmó la Policía al diario, que admitió que su familia, que temía que hubiera sido una de las víctimas, no fue informada por "error".

"Pensaba que estaban locos por creer que yo podía haber hecho algo así", dijo a VG, Djoukaev, quien señaló que los agentes sospechaban de él porque no parecía afectado por la tragedia.

Según la Policía, la causa de la detención fue que otros supervivientes reaccionaron por la actitud reservada del joven y su negativa a comunicarse, lo que hizo que levantara sospechas.

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