Cristian Bolton: El embajador de Chile en los cielos
Ex Halcón de la Fuerza Aérea de Chile, es el primer piloto nacional que compite en la prueba aeronáutica Red Bull Air Race. Luego de toda una vida de vuelos militares y acrobacias, ahora el piloto de 42 años recorre el mundo con un nuevo rol patriótico en la cabina. El próximo fin de semana, en Austria, inicia su temporada.

Llovía y un duro viento de más de 40 kilómetros por hora empujaba a más de un avión afuera del circuito y lo apartaba de la competencia. El clima era el mayor rival de los pilotos, quienes volaban una misión casi imposible por completar sobre los cielos de Dallas, donde se desarrollaba una fecha de la Red Bull Air Race 2014. Finalmente, sólo dos aviadores llegaban a la meta de la Challenger Class. Uno de ellos se llamaba Cristian Bolton (42 años), ex Halcón de la Fuerza Aérea de Chile.
Desde que nació, su vida ha girado (o mejor dicho, volado) en torno a esta actividad. Hijo de un aviador de la FACh, vistió el casco de piloto por primera vez en una época en que éste era tan grande, que bailaba sobre su cabeza. Y ni se acuerda de cuándo se subió por primera vez a una aeronave.
“Jugaba a ser piloto y a mis ocho o 10 años salía a volar con mi padre en avioneta, para sentir la experiencia. Hay una sensación de armonía, ves la Tierra desde otro punto de vista... Es un sentimiento de libertad”, expresa. “Y cuando nació la Feria Internacional del Aire y del Espacio (Fidae), en los 80, mi papá me llevaba a ver shows aéreos y conocí a los Halcones. Me encantaron, y dije, ‘Algún día quiero ser uno de esos”.
En 1992, a los 18 años, ingresó a la FACh para cumplir con las proféticas palabras de su infancia. Antes de que se cumpliera el sueño acrobático, sin embargo, vivió durante 13 años volando diversos jets, instruyendo pilotos de caza, enseñando en la Escuela de Aviación y participando de ejercicios de vuelo con otros países.
Como piloto de la Escuadrilla de Alta Acrobacia de la FACh, más conocida como Halcones, vivió por otros seis años un lado más espectacular de la institución. Fue comandante del grupo por un año y más de una vez le dijeron que era como un “payaso del aire”, por las maniobras con las que deslumbraba al público.
“Una vez, en Los Ángeles, se me acercó una señora con un álbum de fotos y me dijo: ‘Yo lo conozco... Usted se llama Cristian Bolton. Yo tengo una foto suya’, y me mostró una imagen de 2002, cuando recién entré a los Halcones. Habían pasado siete u ocho años, yo estaba más flaco y tenía menos canas. Ella fue a vernos en ese entonces y se sacó fotos con nosotros”, recuerda sonriente. “Con eso me quedo yo: con la impresión y la alegría que llevo a las personas”.
Un perfil ideal para la carrera
El Red Bull Air Race es un campeonato que combina velocidad y acrobacias. Se desarrolla en varios países y está dividido en Master Class, con competidores de mayor experiencia, aviones y equipos más potentes, y Challenger Class, que reúne pilotos más nuevos y los prepara para la categoría principal.
Con un sistema de puntajes similar al de competencias tuerca, se corona al piloto con más puntos en la suma de las fechas. Y para registrar los mejores tiempos requieren de habilidad acrobática, velocidad y precisión.
A 15 metros del suelo, deben completar recorridos de unos cinco o seis kilómetros de largo cruzando puertas (espacios de 11 metros de ancho, delimitados por pilones de una tela especial rellenas de aire) de manera vertical, en 90 grados o en slalom. Todo eso, evitando volar más arriba de las puertas, sin golpear los pilones ni excederse en las velocidades. Hay, por cierto, penalizaciones para quienes se salen del circuito.
Bolton acompañaba el evento desde su origen, en 2003. Hasta que, en un viaje de trabajo se le abrió el camino. “En 2013 estaba en Europa. probando equipos para la Escuadrilla de Halcones, cuando conocí a gente de Red Bull Air Race. Ellos vieron mi perfil y me invitaron a un proceso de selección”, recuerda.
De esa manera, y al año siguiente, el entonces líder de los Halcones debutó en la Challenger Class del certamen, inaugurada esa temporada y en la cual disputó tres de ocho fechas. Bolton fue sexto en dos de ellas y terminó penúltimo de 11 en la tabla general, pero mostró su potencial al terminar segundo en Dallas.
Así se bajó de los aviones de la Fuerza Aérea y, a partir de 2015, pasó a dividir sus vuelos profesionales en la cita internacional con los shows acrobáticos de su emprendimiento llamado Bolton Aerosports, además de ofrecer clases particulares de vuelo acrobático.
Subió a lo más alto del podio de Emiratos Árabes Unidos, fue segundo en Inglaterra y tercero en Japón y Croacia. Terminó en el tercer lugar general y este año es candidato a la copa.
“¡Mira, ese es el chileno!”
Bolton dice que este nuevo capítulo de su vida es ”lo más difícil” que ha hecho como piloto: “Es la carrera de deporte motor más rápida del mundo”. En su competencia, un avión puede llegar a 200 nudos (370,4 kilómetros por hora).
“Debo recordar todo lo estudiado, factores como el viento y la humedad. En la cabina, todo el ruido desaparece. Debo sentir bien mis pies y manos. Si estoy tenso, pierdo la sensibilidad en los pedales y manos. Y estoy atento a cómo está el ambiente, el motor, el viento, observar el agua, los árboles”, cuenta.
Y pese a la velocidad y dificultad, no siente temor. En su cabeza ni se plantea mucho el miedo a un accidente y transfiere su preocupación a otro ámbito: “Tengo la aprensión de no rendir bien, de fracasar después de todo lo hecho durante la semana”.
Porque cuando se sube al avión, lo hace con una bandera chilena en el casco y en el overol. Y sabe que no sólo encanta a los ojos de quienes lo ven, pues lleva un rol diplomático por ser el primer y único chileno en la cita.
“Me reconocen por ser latino y chileno. Y soy orgulloso de decir que soy de Chile. Por donde voy, yo soy a quien dicen, ‘¡mira, ese es el chileno!”, dice.
”En la última Fidae hice un show acrobático y me dijeron que soy ‘el embajador de Chile en los cielos’. Es un lindo título y me da mucha responsabilidad”, expresa. Por eso, hacer sonar el himno patrio en lo más alto del podio de Emiratos Árabes Unidos fue una experiencia única. “Me subí con mi bandera, que llevo para todos lados. Imagínate cómo es ser el primer chileno y latinoamericano en ganar una fecha... Estaba muy feliz”, recuerda. “Soy la punta de una lanza; estoy abriendo el campo y ojalá vengan muchos chilenos más. Se está viendo la idea de hacer una fecha en Chile y, por ahora, quizás en Viña”.
A días del debut en su tercera temporada de la Challenger Class (en la fecha de Austria, del 23 y 24 de este mes), Bolton ya ambiciona el título de la categoría y se ve listo para subir el peldaño hacia la Master Class. Tras un período de prueba, obtuvo la licencia para volar en esa clase. “Soy el único piloto de mi categoría en stand by de la Master. Si uno de ellos no puede pilotear, lo reemplazo”, afirma.
Pero todavía no tiene un cupo, aunque es normal que algún competidor se jubile a fin de año. Y necesita de más fondos.
“En la Challenger Class, Red Bull me presta el avión. Pero en la Master debo armar mi equipo y comprar mi aeronave. Para eso necesito más auspiciadores; hoy sólo tengo a Red Bull”, explica. “Pero estoy apostando a que llegaré a ella el próximo año”, agrega, con el objetivo de pelear el título principal lo más pronto que pueda.
Para él, que no saldrá del avión hasta que su salud le impida, nada lo detendrá en su misión de llevar a Chile a lo más alto de la carrera más rápida del mundo.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
CYBER 50% Plan Digital+$5.990 al mes SUSCRÍBETE













