Crítica de cine: Una noche en el museo 2




Fue un exitazo que rescató una palabra tan envilecida como "museo" y ahora, tres años más tarde, regresan las aventuras de las estatuas, esculturas y animales disecados que cobran vida en la noche, ante el inicial asombro del guardia Larry Daley (Ben Stiller).

Pero el directorio del Museo de Historia Natural de Nueva York, donde transcurrió la primera historia, ha decidido reemplazar a Roosevelt y todos los demás por hologramas, así que los nuevos cesantes se van al Smithsonian de Washington, a cajas sin abrir. Larry parte tras ellos, a hacer lo que un hombre tiene que hacer.

Esta segunda versión se apoya en puntales de la nueva comedia gringa, como Bill Hader y Jonah Hill, así como de la inglesa (Steve Coogan) y hasta de la francesa (Alain Chabat). También les insufla vida a pinturas y fotos, como la del marinero que besa a la chica mientras NY celebra el fin de la II Guerra, se inventa una batalla contra un faraón y hace que al protagonista lo acompañe la aviadora Amelia Earhart. Dicho eso, vale más por sus intenciones patrimoniales que por su tono de comedia, que se extravía con más frecuencia de la deseable.

Director: Shawn Levy.
Con: Ben Stiller, Bill Hader, Jonah Hill, Steve Coogan, Alain Chabat. Duración: 105 minutos.
Género: Comedia. Producción: EEUU/Canadá, 2009. Calificación: Todo espectador.

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