Margaret Hamburg, comisionada y líder de la FDA, la Agencia de Drogas y Alimentos de EE.UU., está en India. Su misión: reunirse con líderes políticos y de los principales laboratorios del país. A EE.UU. le preocupa la calidad de los fármacos indios, más si los asiáticos son su segundo proveedor farmacéutico.

El mes pasado, la FDA realizó una inspección a una planta del laboratorio Ranbaxy, constatando que no cumplía normas de manufacturas que aseguraran la calidad de los medicamentos, por lo que se prohibió la comercialización de cualquier producto proveniente de este laboratorio.

El veto y la visita de Hamburg a India han generado cuestionamientos sobre la idoneidad de la industria farmacológica de este país, uno de los principales productores de fármacos genéricos del mundo. En su blog, la comisionada calificó de "inaceptables" los procesos de producción de varios laboratorios indios.

Sólo el año pasado, la FDA investigó cerca de 160 plantas farmacéuticas de India, tres veces más que 2009. Según Christopher C. Kelly, portavoz de la FDA, muchas firmas indias entienden las buenas prácticas de manufactura y las usan. "El problema es que algunas no siguen estas prácticas. Por ello hemos decidido hacer de la calidad una de nuestras prioridades este año", dijo a La Tercera.

Los problemas de los medicamentos indios no son nuevos. En 2010 la OMSdijo que el 20% los fármacos que se producen en el país son falsos.

La industria india se defiende, y dice que los números sólo son trabas para el ingreso de medicamentos más baratos que los que ofrecen los laboratorios americanos.

Problemas en Chile

En Chile también ha habido cuestionamientos con fármacos indios. En 2006 el Ministerio de Salud compró al laboratorio Serum Institute una vacuna del Programa Nacional de Inmunizaciones, que provocó reacciones adversas en algunos menores (ver recuadro).

Sin embargo, pese a que en 2012 el entonces embajador de India en Chile, Pradeep Kapur, declaraba que existían más de 60 millones de medicamentos (unidades) de su país en Chile, de acuerdo a Cenabast, en la canasta de medicamentos para hospitales públicos, sólo el 2% corresponde a fármacos foráneos y sólo el 0,3% a India, ninguno del laboratorio Ranbaxy. Dicen que cuando se hacen compras en el exterior se piden certificados que autorice la venta del producto en el país de origen y en el extranjero, además de la validación del Instituto de Salud Pública (ISP).

Consultada por este diario, la embajada ofreció gestionar una entrevista en India, que, por horario, no fue posible materializar.

En la Asociación Industrial de Laboratorios Farmacéuticos (Asilfa), que agrupa a los laboratorios nacionales, abogan por la creación de una agencia nacional de medicamentos, "autónomo y calificado, dedicado completamente a la fiscalización de los medicamentos", dice su gerente general, Elmer Torres.

Hoy, la validación de fármacos recae en la Agencia Nacional de Medicamentos (Anamed), un departamento del ISP, sin la estructura ni los recursos para fiscalizar, critica Torres. "De los medicamentos importados, desconocemos si sus plantas de fabricación de origen cuentan con certificaciones en normas de buena prácticas de manufactura (GMP)", dice Torres.

El gran aliciente para la penetración de fármacos indios es su precio. Según Kapur, citado en un comunicado del ISP en una visita de industriales indios en 2012, "un remedio indio vale 200 pesos, pero acá puede costar 15 mil. Con la importación directa podría llegar a mil pesos".