Diálogo constructivo en torno a la educación

Autor: La Tercera


Señor director:

Nuestro país está agotado de los discursos de una elite que apunta con el dedo a quienes no obtienen 700 puntos en la PSU, calificándolos como estudiantes de segunda categoría y menospreciando con ligereza a las instituciones que los reciben.

Es una diatriba hecha en una burbuja en la que reinan los estigmas de clase, y en la que se mira en menos la educación superior técnico profesional. Con qué liviandad se descalifica la capacidad de miles de jóvenes y adultos que día a día  mueven a nuestro país desde estos ámbitos del sector productivo.

Nuevamente los jóvenes son discriminados por quienes quieren que nuestro país vuelva a ser uno de privilegios exclusivos -como era a mediados del siglo pasado- cuando sólo un grupo selecto podía optar a la educación superior. A esto se rebelaron con esfuerzo y trabajo miles de chilenos que derribaron esas barreras e hicieron del acceso a la educación superior una realidad. Hoy, más del 70% de los estudiantes de IP/CFT son primera generación de sus familias en cumplir el sueño de tener un título. Esto es lo que ponen en jaque los discursos cargados de prejuicios.

Son muchos los docentes, administrativos e instituciones que los últimos 50 años han luchado por impulsar modelos de educación superior no selectivos. En lugar de castigar a los jóvenes por no alcanzar puntajes sobresalientes en una prueba nacional, dadas las deficiencias que traen de la educación básica y media, se buscaba acogerlos y darles herramientas que les permitieran mirar al futuro con optimismo. La igualdad sin oportunidades no sirve. Las instituciones no selectivas entienden esto y se han comprometido a mantener el acceso a todos quienes buscan surgir a través de la educación.

La responsabilidad de generar conversaciones con respeto y entendimiento es imperiosa. No podemos avalar discursos que mal usen los conceptos de igualdad y equidad, pues lejos de ser un aporte a la construcción de un país más equitativo, profundizan las diferencias. Comencemos a constituir diálogos que unan y no que dividan.

Fernando A. Martínez

Rector AIEP

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