El chileno que maneja la academia de Nadal en Estados Unidos

José Antonio Fernández es el encargado de promover el centro de Rafa y observar talentos.

A punto de cumplir 51 años, José Antonio Fernández no pierde una gota de pasión por el tenis. Al contrario, su vida gira en torno a esta disciplina, que ocupa gran parte de su tiempo.

Como jugador, Toño llegó a ser 202º del mundo en 1991, para luego desarrollar una exitosa carrera como entrenador y estudioso de este deporte. De hecho, cuenta con dos publicaciones.

“Mi primer libro se llama Evolución en Arcilla y narra mi experiencia y aprendizaje como ser humano dentro de una cancha de tenis. Muchos de estos aprendizajes suceden en mi época de tenista profesional”, comenta a La Tercera desde Boca Ratón, Estados Unidos, donde esta radicado hace cuatro años, al tiempo que agrega: “Mi segundo libro se llama Descubre tus Fortalezas. Éste hace una propuesta de cómo mejorar las capacidades para competir al más alto nivel. Está basado en un proceso compuesto por una serie de valores morales y de rendimiento que apoyan el desarrollo de nuevas capacidades que sostengan el alto rendimiento”.

Durante 27 años estuvo radicado en Alemania, donde incluso entrenó y acompañó a Steffi Graf en algunas giras.

“Con ella trabajé algunas semanas. Vivíamos en la misma ciudad y entrenábamos en el mismo club”, relata.

“Tengo una anécdota muy buena con ella, cuando ya estaba consagrada. Una vez, el clima estaba medio malo, y nosotros entrenábamos en doble turno. Me levanté un poco antes y llegué a las 7 de la mañana al club. No había nadie, excepto una persona que se veía a lo lejos secando las canchas con unos rollos. ¡Era ella! Ahí me hizo entender muchas cosas de la maestría y del alto rendimiento”, recuerda.

A pesar de los años, ambos todavía mantienen el contacto. “De vez en cuando nos hablamos por teléfono. La única diferencia es que es una estrella. Pero si se le saca de su entorno, es una persona muy normal”, destaca.

Actualmente reside en la misma calle de Boca Ratón donde vivía Graf: “Me vine de Alemania en 2011, por varios motivos, pero el principal es que estaba cansado del invierno de allá, que era muy pesado. Además, acá hay muchas posibilidades para desarrollar cosas más grandes en el tenis”.

Precisamente, hoy está abocado a una gran empresa. Hace tres meses es el representante de la Academia de Rafael Nadal en Estados Unidos, donde promueve el centro que se abrirá en mayo en Manacor, y observa talentos. “Yo conozco al equipo de Rafa, varios de ellos, como Francisco Roig y Carlos Costa fueron jugadores, y en el tour se va creando una relación. Ellos necesitaban gente que les ayudara en Estados Unidos, y yo vivo en Florida, que es una de las partes más concurridas”, explica. 

Pese a su larga estadía fuera de Chile. Toño sigue al tanto de lo que ocurre con los tenistas nacionales: “Los he visto de refilón. Les sigo la pista, y han tenido una mejora. Garin, Jarry y Lama son de los que más se escucha”.

Eso sí, su preferido es Hans Podlipnik: “Me llama la atención que haya sabido seguir perdurando en el tiempo. Eso les abre el camino y los cabros que entrenan se inspiran en él. Porque en Chile siempre hemos tendido a matar a los jugadores si no son top ten a los 24 años. Hemos tenido jugadores muy buenos, pero estamos mal acostumbrados. Lo de Chile es un fenómeno que no se da en muchos países”.

La FIFA y Qatar

A mediados de este año, el nombre de José Antonio Fernández salió a los primeros planos, por una conversación de su cuñado, Harold Mayne-Nicholls, con Andreas Bleicher, director de la academia Aspire de Qatar. En ella le solicitaba una pasantía para su hijo, Fernández y un sobrino, lo que intentó ser vinculado a las postulaciones para la sede del Mundial de 2022, algo que el ex timonel de la ANFP descartó, reconociendo que sí pidió los favores, pero que éstos no estaban relacionados con el proceso, y que tanto él como Bleicher acordaron desestimar la petición para evitar suspicacias y porque el centro funcionaba con fondos estatales.

“No tenía ni una carta en el asunto ni mi cuñado tampoco. Ni siquiera sabía de eso cuando salió. Es más, me enteré por terceros”, manifiesta, para inmediatamente aclarar el origen de la situación: “Lo que pasa es que hace unos años buscaba opciones para establecerme, por el tema del clima, y una de esas era Qatar. Harold tenía conocidos allá y le dije que preguntara si es que acaso había alguna posibilidad de trabajo. Pero esto en ningún caso tiene relación con el asunto de la FIFA”.

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