El hombre de los skateparks

A los nueve años comenzó su pasión por la patineta y desde entonces, el arquitecto Gonzalo Saavedra se ha dedicado a construir las pistas que su generación no tuvo en la capital.




El primero en la familia en tener uno no fue él, sino su padre, Jaime, un abogado amante del esquí náutico y de nieve que, en uno de sus viajes a Estados Unidos, llevó a la casa una skate de fibra de vidrio verde. "Tenía unos 9 años y me gustó de inmediato. Lo divertido es que luego se nos perdió y tuvimos que adaptar un esquí acuático para usarlo en una rampa de madera que construyó mi padre ", cuenta el arquitecto Gonzalo Saavedra (41).

Hoy, tres décadas después de aquel encuentro, alterna sus viajes en patineta por Santiago con los viajes en auto a municipios, oficinas y lugares de construcción. En su oficina Planrampa, que comenzó en 1995 con pedidos menores de rampas, se convirtió en el diseñador y constructor del primer gran skatepark metropolitano ubicado en el Parque de Los Reyes, el cual instauró el fenómeno que lo llevó al diseño de sus pares en el Parque O'Higgins en 2009, las intervenciones de la pista del Parque Bustamante y el streetpark del Parque Araucano, a mediados del año pasado.

"Además, diseñé dos más en Cerro Navia y Estación Central. Sin duda, la realidad de hoy es muy distinta a la que vivimos nosotros cuando adolescentes", agrega. Estos, junto a los que ha instalado a lo largo del país, superan la veintena.

En 1978 -cuando Gonzalo tenía seis años- se inauguró el primer skatepark de Santiago, ubicado en Las Condes a la altura de Estoril: un bowl -pista cóncava- de mil 800 m2 con capacidad para unas 170 personas. Sin embargo, la crisis económica obligó en 1981 a cerrarlo indefinidamente, y los "huérfanos" skaters no tuvieron más opción que practicar en rampas construidas por grupos de amigos -tal como se las ingeniaban Gonzalo y su padre- o a desplazarse por las calles.

En esos años vivía Saavedra a pasos de la rotonda Atenas. "Solíamos irnos por Av. Colón con mi amigo Patricio Albornoz -hoy editor de una revista especializada en la disciplina- hasta Los Héroes, en la Alameda". Luego, a los 19, decidió estudiar arquitectura. "Pero en ese momento ni siquiera pensaba en dedicarme a esto porque no se pensaba como una buena inversión", cuenta.

Para 2006, en plena época de movilizaciones estudiantiles, Gonzalo tenía una pequeña oficina de arquitectos en Providencia, que se convirtió en el centro de operaciones de una revolución paralela: la de las "pateadas" o manifestaciones masivas en patineta por la habilitación de un skatepark en la capital. "Y no era por la vereda, sino en plena Alameda. Reuníamos antes a los chicos en el Parque Bustamante a gritos de altavoz. Eso sí, llevábamos con nosotros un proyecto de arquitectura, no íbamos a ir sin propuesta a tocar puertas en La Moneda".

Finalmente ese año, la Oficina de Partes del Palacio recibió su inquietud, mientras los jóvenes gritaban: "¡Bachelet, Bachelet, una pista pal skate!" en la Plaza de la Constitución. "La Moneda creó la inquietud en los municipios, pero ninguno quería jugárselas, excepto el entonces alcalde de Santiago, Raúl Alcaíno. Recuerdo que dijo: 'Démosle a estos jóvenes un skatepark, pero si vamos a construir uno, que sea increíble".

Él y su oficina Planrampa estuvieron a cargo de su diseño y construcción y la obra, que cortó cintas en 2007, apareció para sorpresa de Saavedra en la Bienal de Arquitectura. "Yo había enviado una memoria con el proyecto, pero nadie me había avisado que estaría ahí. Fue espectacular: convertimos un lugar baldío, peligroso mediante una acción demasiado positiva y precisa. Hoy se llena de niños".

Actualmente, Saavedra trabaja en la construcción de un skatepark en Quilicura -que será entregado próximamente- y un segundo en Pudahuel, ubicado en el Parque Amengual. "Estará listo a mediados de año. Además, estamos en conversaciones con el municipio de Lo Barnechea para instalar uno en el Parque Las Lomas II", agrega.

Respecto del futuro de estos espacios en Santiago, comenta que le gustaría diseñar uno para el Parque Padre Alberto Hurtado (ex Intercomunal). "Tiene mucho potencial, pero la verdad, siento que con los años, así como cada comuna planea tener piscinas y parques, el skatepark estará en esa lista, y eso fue un logro que surgió totalmente desde los jóvenes", remata.

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