El profe Gamonal

Autor: Nacho Leal

José Luis, 26 años, el destacado arquero de Deportes Temuco, transita en vidas paralelas. Por las mañanas entrena bajo los tres tubos albiverdes, mientras que en las tardes se transforma en maestro de educación básica. Es titular con los de La Araucanía, y en sus aulas es uno de los profesores favoritos.

Los niños del Colegio Instituto de Cultura Británica aún se sorprenden. Miran la televisión e inflan el pecho. Llaman al papá, a la mamá, pues en la pantalla ven al hombre que de lunes a viernes los hace correr, saltar, realizar abdominales y a veces algún movimiento de gimnasia. Son los únicos en todo Chile que tienen la suerte de que un jugador de Primera División les haga clases, porque José Luis Gamonal (Temuco, 26 años), el arquero de Deportes Temuco, es desde marzo el profesor de educación física del colegio.

Y es curioso, porque pese a haber participado como portero inamovible en diversas campañas junto a Deportes y Unión Temuco (el antiguo equipo de Marcelo Salas, que luego disolvió para entregar el cupo federativo a los albiverdes), cuando Gamonal comenzó a desempeñarse como docente era un perfecto desconocido entre sus pares. Como predominan las mujeres, dice, sólo un compañero estaba enterado de su otra profesión.

Pero sus alumnos sí lo estaban. “Los más grandes me conocen y saben que soy el arquero de Deportes Temuco”, asegura el docente, que hace sólo dos años se recibió como pedagogo, pero nunca había ejercido su segunda profesión. Se ríe al pensar en esta otra faceta, donde es común analizar con los niños el partido del fin de semana: “Los grandes a veces me critican o comentan cosas sobre el partido. Hay niños que son muy fanáticos, porque sus papás los llevan al estadio. Con ellos converso más, porque se interesan también por mi otro trabajo”.

Incluso en sólo dos meses se hizo de barra propia, porque sus pupilos cada vez que Temuco juega de local se paran tras su arco para gritar por él. Lo importante que puede ser para un niño ver a alguien tan cotidiano como el profesor de clases vestido de arquero, cual superhéroe de fines de semana, es algo que recién está entendiendo: “Yo los saludo a todos, porque para ellos es algo súper importante. Se sienten bien cuando uno los menciona, son cosas chicas que para un niño son lo máximo”.

La participación en la campaña de la B, donde finalmente logró el ascenso junto a los temuquenses -hito que revolucionó la ciudad y la devolvió al estadio-, siendo uno de los referentes por su labor bajo los tres palos, hicieron que Memo siempre considerara al fútbol como su única actividad. Durante años quiso hacer algo importante con el club, por lo que tomar otra responsabilidad no era opción, aunque implicara a sus estudios: “Me habían ofrecido desde antes este trabajo, pero no lo quise tomar porque prefería dedicarme ciento por ciento al fútbol”.

Pero ahora fue distinto. Al ascender, Temuco precisó los servicios de otro portero, uno con más experiencia en la división, para darle competitividad al puesto. Así llegó Luis Marín, quien comenzó de titular. Entrenando sólo en la mañana, el tiempo libre de José Luis se amplió y utilizarlo en algo positivo era su prioridad.

Por eso es que llegar a la escuela y educar a los mismos niños que los domingos miran el partido atrás de su arco, fueron para él una experiencia que cambió paradigmas dentro de su mundo. “Para mí fue súper importante mi inclusión al colegio, porque en ese momento no estaba jugando de titular. Pasaba por un momento de frustración, es lógico porque así es este puesto. Entonces, poder recibir esta energía de los niños, de algo que no tiene nada que ver con el fútbol, fue muy bueno”, se desahoga. Ahora, en cambio, ataja y es uno de los maestros favoritos entre los alumnos de primero y cuarto año.

Como es obvio, el deporte que predomina entre los alumnos de Gamonal es el fútbol. Apenas pasa la lista de asistencias y sus niños ya están preguntando si es que habrá algunos minutos para jugar a la pelota. Gamonal los entiende, pero debe transformarse obligadamente en el villano: “Ellos siempre quieren jugar fútbol, pero casi ni jugamos porque la educación física es más que jugar a la pelota, y eso a veces me cuesta que lo entiendan los más chicos”.

El profe José Luis recién se acostumbra a esta nueva rutina. Transita entre aulas y camarines, cafés, recreos y charlas técnicas, mundos completamente distintos, pero que intenta llevar en paralelo hasta ahora con un éxito que lo tiene maravillado. Porque así como se confiesa absolutamente conforme con su primera profesión, la pedagogía lo tiene extasiado y sorprendido. “Le agradezco a esta profesión el hecho de compartir con niños, porque ellos son inocentes y te hacen ver cosas que uno a veces pasa por alto. Además, la energía que ellos entregan es mucha, yo trato de absorberla al máximo”, garantiza. Palabra de maestro.

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