El reducto rastafari de Costa Rica


LA HISTORIA de Puerto Viejo, como la de todo pueblo que emerge como atracción turística, es conocida: una pequeña localidad de pescadores, que un buen día fue descubierta por jóvenes seudo-hippies del primer mundo, quienes enamorados del entorno tropical, se negaron a volver a sus gélidas tierras y se quedaron aquí para cumplir su propio sueño del pibe.

En poco tiempo, los inmigrantes construyeron todo lo necesario para hacer de su nuevo hogar un lugar turísticamente amigable: instalaron bares, tiendas de bikinis, hostales, restaurantes, abrieron escuelas de surf, de buceo, y antes de que los propios locales se percataran, los nuevos del barrio habían logrado el look que cualquier pueblito hecho para extranjeros debe lucir.

Pero Puerto Viejo no se quedó en el lugar común. De hecho, se exigió a sí mismo un sello propio que no tardaría en llegar a esta localidad ubicada en el distrito de Limón, prácticamente en la frontera con el Caribe panameño. Aquí la cultura reggae fue inspiradora de un estilo que logró hacerse transversal y los olores propios a la cultura del verde, amarillo y rojo no tardaron en hacerse parte del entorno natural.

Es por esto que en este lugar del Caribe tico se ven más caras de Bob Marley estampadas en paredes y poleras, que las que se ven del Che en La Habana y, por esta razón, también todo parece moverse a otro ritmo; más lento, más relajado, más despreocupado, marcando una diferencia con el resto de Costa Rica, en donde la urgencia del desarrollo y el crecimiento económico son parte fundamental del día a día.

Y aunque aquí se vive tranquilo y sin mayores sobresaltos, eso no quiere decir que no existan actividades: en Puerto Viejo de Talamanca todo gira en torno a la bicicleta, no hay quien no las ofrezca a modo de arriendo, ni tampoco el que se niegue a montarlas. Este es el mejor medio para moverse por las playas del sector, en donde destacan Playa Chiquita, Playa Negra y Punta Uva, ubicada a aproximadamente 10 km del pueblo y que cuelga a modo de imagen en todos los puestos que ofrecen postales: aguas quietas color esmeralda, palmeras y arena blanca la transforman en un imperdible para los cazadores de paraísos.

Pero antes de llegar a ese punto, existe otra serie de opciones para conocer, tales como kilómetros de playas semivírgenes con olas de todos los portes, de esas que dejan contentos tanto a profesionales como amateur del surf.

Y los amantes de la jungla también tienen su lugar, ya que existen reservas naturales, tales como la finca botánica Isla Garden, en donde se puede ver un amplio surtido de especies de aves y caminar siempre alerta debido a la existencia de abundantes ranas venenosas.

Menos extremo pero también interesante es la opción de visitar granjas de cacao o de café, en donde los locales le enseñarán todo lo que hay que saber sobre su producción, finalizando la visita con las correspondientes catas de productos y recorriendo las tiendas de regalo, en donde la pareja gringa de piernas blancas y cuello rojo arrasarán con todo el stock de la granja.

La oferta está completamente a disposición para que el visitante se maraville en vivo y en directo con la espectacular biodiversidad tica, no sin antes desembolsar una suma bastante más alta que las que exigen los países vecinos. Porque, si algo hay que tener claro es que Costa Rica no es precisamente un país barato, pero esto logra compensarse con paisajes y playas impecables y con la ausencia casi total de delincuencia.

La noche es tema aparte en Puerto Viejo, ya que si durante el día el letargo es el dueño de casa, basta con que se esconda el sol para que todo se anime. Locales existen de sobra como para tomarse unos aguardientes de caña o “guaros” y agarrar una sobredosis de reggaetón, mientras que los más tranquilos pueden optar a restaurantes de excelente cocina, en donde por razones obvias los productos del Caribe, tales como el atún de aleta amarilla y la langosta, son protagonistas de todas las cartas.
Si lo siguiente no lo acaba de convencer, espere a caminar por la playa de noche con el único sonido ambiente de la innumerable fauna de la selva tropical aledaña. Tómese su tiempo y espere a que comience el amanecer con un sol radiante saliendo por el mar. Prometemos que el espectáculo será impagable.

Cómo llegar


Copa Airlines vuela, previa escala en Ciudad de Panamá, desde US$ 800

Dónde dormir


Rocking J’s: Este “hotel de hamacas” y camping es uno de los más populares de Puerto. Se pueden encontrar habitaciones dobles desde US$ 30.
Visite Rockingjs

Banana Azul:


Al final de Playa Negra y en medio de la selva se encuentra este hotel con habitaciones desde US$ 90, que incluyen desayuno.
Visite Bananaazul

Cruzando desde Panamá:


Es común que visitantes que llegan a Puerto Viejo lo hagan desde Bocas del Toro en Panamá. A ambas locaciones los separan menos de 100 km y existe una serie de servicios de mini buses que desde US$ 30 lo llevarán de un lugar al otro

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