En Osorno, el agua supo ser protagonista

Aunque hubo lluvia, el mayor problema lo tuvo el piloto Felipe Rossi, quien terminó con su Peugeot en el cauce del río Negro.




A diferencia de la primera fecha, en Santa Cruz, la lluvia no suspendió ningún tramo del primer día en el Rally de Osorno. Esta vez, la característica de la jornada fueron los 16 abandonos. De ellos, el más llamativo fue el de Felipe Rossi.

Corría el primer prime cuando el piloto de la R2 tuvo un choque, que dobló la dirección de su Peugeot. Valiente, Rossi manejó con dificultad hasta la tercera especial (Pitrihue 4-Las Minas), donde finalmente la barra se rompió, el piloto perdió el control del auto, se desbarrancó y cayó al río Negro.

Era para más, pero afortunadamente todo sucedió en un sector montañoso y trabado del sector de Las Minas, por lo que el auto iba a no más de 30 kilómetros por hora.

Rossi y su navegante, Rodolfo Dell'Oso, resultaron ilesos. De hecho, el joven piloto sólo sufrió un golpe en un hombro, por la presión del cinturón de seguridad, y la tripulación salió del vehículo por cuenta propia.

"Estoy muy bien físicamente. Son cosas del rally, no más. Ahora estaré motivado para la próxima fecha", dijo el piloto.

De hecho, la mayor preocupación fue de su padre, quien se dirigió al equipo médico del evento, a buscar un cabestrillo.

Más tarde, Rossi se paseaba por la asistencia de su equipo, en la Villa Olímpica, incluso planteándose la posibilidad de seguir. "Estoy muy tranquilo. Sólo me duele un poco al mover el brazo. Conversé con un médico y, al final, sólo tuve un pequeño esguince. Si dependiera de mí, correría mañana (hoy) sin problemas. Estoy en condiciones de hacerlo. El auto quizás no tenga tantos problemas, pero prefiero llevarlo a Santiago, para arreglarlo bien, y no correr mañana", señaló el piloto sobre el coche que, en ese momento, permanecía aún sumergido.

Quizás lo que más lo apenaba era haber perdido la oportunidad de superar el cuarto lugar que alcanzó en su debut del Rally Mobil.

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