Estrenan nueva versión de El Ultimo Grumete, un clásico chileno

El 21 de mayo se exhibirá en TVN y se lanzará el DVD del filme que fue restaurado y remontado.

Hacia el final del rodaje de El último grumete, en 1983, el director Jorge López casi no ponía un pie fuera de Chilefilms, rodando con gran dedicación las escenas de interiores de la cinta. Sospechoso a ojos del gobierno militar por adaptar la novela de Francisco Coloane (miembro del Partido Comunista), el realizador fue citado a una reunión con las autoridades de Chilefilms, donde se le acusó de ser un “correo del PC”. “Me mostraron un dossier de la Dina sobre mi supuesta conexión política, aunque todo quedó en nada cuando se dieron cuenta de que difícilmente podía trabajar de correo del PC si es que estaba el día entero en Chilefilms, de siete de la mañana a 12 de la noche”, recuerda López.

Estrenada el 25 de diciembre de 1983 (para Navidad), la película siempre fue vista con extrañeza, porque si finalmente López resultó ser inocuo para el régimen, desde la izquierda no vieron con buenos ojos una obra que contaba con el buque escuela Esmeralda de la Armada. “En realidad me daban por todos los lados”, explica el director sobre la cinta, un verdadero hito del cine chileno, que ahora se vuelve a estrenar en una copia restaurada y remontada. El plan es exhibir la versión el 21 de mayo, a las 23 horas, en TVN; el mismo día aparecerá a la venta el DVD.

“Yo creo que su éxito radicó en que se trataba de una película de aventuras. Después de todo, ¿cuántas cintas así hay en Chile?”, pregunta López. Tras su estreno, El último grumete llevó nada menos que 273 mil personas, gran cifra para la exigua cantidad de salas de 1983. Al respecto, un dato relevante es que el año pasado, la cinta chilena más taquillera de la temporada fue 31 minutos, con  210 mil personas.

El director y la restauradora Carmen Brito tardaron tres años en remozar la cinta a partir de una copia hallada en las bodegas de Chilefilms, en el 2004. Los rollos de la cinta se encontraban arrumbados en un rincón, en medio de excrementos de ratas, pero milagrosamente habían sobrevivido a un incendio del recinto. “Es un gran hallazgo, pues la única otra copia existente está en lamentable estado. No sirve”, agrega López.

En el proceso de restauración, el director le pidió a Eduardo Gatti, amigo y ex compañero de colegio, que compusiera una nueva banda sonora a partir de la que creó hace 26 años y cuya canción, El navegante, se transformó en clásico instantáneo del Canto Nuevo ochentero. Además, López se dignó a remontar su trabajo. “Nunca estuve contento con el resultado original de la película y ahora creo haberla mejorado. Empieza por la mitad, en medio de la tormenta y, luego, se va al principio. Tiene más ritmo”, dice.

El sonido ambiente y las voces de los personajes fueron regrabados, en muchos casos a cargo de otros actores, pues algunos habían fallecido.

El último grumete es una adaptación libre del clásico El último grumete de la Baquedano (1941), de Francisco Coloane. El nombre de la embarcación fue suprimido, porque la acción de la película transcurre en el buque Esmeralda. El protagonista es Alejandro (Gonzalo Meza), un chico que se embarca de polizón en un buque de la Armada y cuyo gran objetivo es hallar la pista de su hermano mayor, perdido en los canales del sur. El director cuenta que entre las  exigencias puestas por la Armada  para facilitar la Esmeralda, le llamó  la atención una. “No querían mujeres en el rodaje. Y nuestro equipo de producción estaba compuesto sólo por mujeres, con María Elena Wood entre ellas. Tuvimos que hacer malabares”, dice.

Según éste, las licencias que se tomó en la versión fílmica (con romance incluido) fueron azuzadas por el propio Coloane, quien quería una película tan diferente al libro que a la hora de los exámenes ningún escolar pudiera recurrir a la adaptación cinematográfica como forma de eludir la lectura.

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